Pedro Cabañero lo dejó todo: un puesto de comercial con un equipo de 25 personas y viajes constantes que le daban una estabilidad económica tras una larga carrera profesional de éxito. Sin embargo, a los 54 años, decidió dejar su vida laboral para priorizar a su esposa y sus tres hijos sin saber cómo se maneja un hogar.
El cambio fue radical. Pasaba más de la mitad del año fuera por trabajo. Ahora, su día arranca a las siete de la mañana y no para hasta las siete de la tarde. “Al principio, no sabía poner una lavadora, ni planchar… Con la cocina, más de lo mismo”, admite durante el programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3.

Proviene de una familia conservadora donde creció librándose de las tareas domésticas. Tal y como detalla, su abuela era “la típica persona que decía que habiendo tres mujeres en casa, los hombres estábamos exentos de todo”.
Aun así, sin experiencia alguna en este tipo de labores, apostó por la carrera de su mujer y decidió quedarse en casa para cuidar a sus hijos, que entonces tenían tres, cinco y siete años. “Me pudo más que mi mujer tirara hacia adelante y yo me quedara. No tengo ningún prejuicio”, explica a la presentadora Sonsoles Ónega.
“No te das cuenta de lo importantes que son las amas de casa”
Al principio, Pedro no tenía ni idea de cómo funcionaba la organización y limpieza de un hogar. Confiesa que hasta que se vive, “no te das cuenta de lo importante que es ser ama de casa”. Cuando iba a recoger a los niños al colegio, apenas veía a otros hombres. De 20, “solo había tres, y de ellos, dos eran los que participaban y colaboraban”.
Ser ama de casa no es fácil. Aquel que lo experimenta tiene que estar pendiente de todo lo que hace falta en el hogar para su cuidado: organización, estar atentos a los niños y tener todo bajo orden. A pesar del arduo trabajo, no se paga.
Ser ‘amo de casa’ en España
En España, el trabajo del hogar sigue siendo, en gran parte, invisible. Según datos de la Encuesta de Población Activa, hay alrededor de 445.000 amos de casa hombres, frente a 3,3 millones de ama de casa mujeres.
Pedro dejó un sueldo que, en su perfil, podría rondar los 33.000 o 50.000 euros brutos anuales, con comisiones incluidas. Un comercial al mando de más de 20 personas no cobra poco, pero este hombre decidió cambiar el rumbo y apostar por su familia: “Al final dije, ¿qué pasa? No pasa nada por probar".
Lo cierto es que aquellos que deciden ser amos de casa, enfrenta estereotipos y críticas constantes. “Mi padre es es el que me preguntaba si estaba seguro de lo que hacía”, recuerda Pedro. Su madre, según confiesa, tampoco se quedó atrás. Sin embargo, señala que aunque al principio era todo un reto, “a día de hoy estoy satisfecho con ello”.

