Pagar en efectivo cada vez es menos habitual. En muchos comercios ya es posible pagar con tarjeta o incluso con el móvil con un simple gesto, hasta para cantidades muy pequeñas. De hecho, en países como Países Bajos es común ver establecimientos con el cartel de “pin only”, es decir, que solo aceptan tarjeta.
Pero esta situación va a cambiar. El Gobierno neerlandés ha decidido intervenir para garantizar que el dinero en efectivo siga siendo una opción real de pago, sobre todo pensando en personas mayores o colectivos que no utilizan medios digitales.
Los comercios deberán aceptar efectivo
A través de la nueva Ley de transacciones de pago en efectivo (Wet chartaal betalingsverkeer), el Ejecutivo obligará a los comercios a aceptar pagos en metálico de hasta 3.000 euros.
La medida ya ha sido aprobada por el Parlamento y busca frenar la proliferación de negocios que solo permiten pagar con tarjeta, algo que puede dejar fuera a parte de la población.
Eso sí, habrá excepciones. Por ejemplo, en casos donde aceptar efectivo suponga un problema de seguridad o no sea viable, como en gasolineras sin personal o en compras online.
Límite de 3.000 euros para pagos en efectivo
Al mismo tiempo, el país también endurece las reglas para el uso del dinero en efectivo. A partir del 1 de enero de 2026, no se podrán realizar pagos en metálico de 3.000 euros o más en la compra de bienes.
Este límite afectará a operaciones en comercios o entre empresas, pero no a las transacciones entre particulares. Tampoco se aplicará, por ahora, a los servicios.
El objetivo es claro: dificultar el blanqueo de dinero sin eliminar el uso del efectivo en la vida diaria.
Además, esta medida se enmarca en un cambio más amplio a nivel europeo. En 2027 entrará en vigor un límite común de 10.000 euros para pagos en efectivo en toda la Unión Europea.
Eso sí, cada país podrá fijar un tope más bajo, como ya han hecho algunos Estados.
España: efectivo obligatorio, pero con un límite más bajo
España ya cuenta con una regulación en esta materia. Desde 2022, negarse a aceptar pagos en efectivo constituye una infracción sancionable en virtud de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.
Además, el límite para pagos en metálico es más restrictivo: 1.000 euros en operaciones entre profesionales y consumidores, uno de los más bajos de Europa. En cambio, entre particulares el límite se mantiene en 10.000 euros.

