Zaira y Luis, ambos de veintitantos, decidieron marcharse de España al sentir que su vida les cosumía entre turnos eternos y sueldos que apenas cubrían el alquiler. “Hace un año yo trabajaba de comercial y en la granja con turnos interminables por 1.000 euros al mes”, recuerda Luis a través de las redes sociales de su pareja. “Por fuera parecía normal, pero por dentro estábamos bastante cansados”, dice.
“Dormir, trabajar, repetir… Teníamos la sensación constante de que la vida se nos estaba acabando”, complementa Zaira. Hoy, a más de 12.000 kilómetros de casa, trabajan como nómadas digitales y aseguran que por fin “el tiempo es nuestro”.
3,2 millones de españoles en el extranjero
Su historia no es el único caso. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 3,2 millones de españoles residen en el extranjero, un 5,1% más que el año anterior. En un año, Asia y Oceanía se han convertido en lso destinos que más crecen: un 9,2% más de residentes españoles optan por lugares como Australia, Tailandia o la propia Bali, en Indonesia.
El perfil es el mismo: jóvene con estudios, nivel medio de inglés y empleos precarios en España. Ya no se van solo porque no haya trabajo, sino porque el esfuerzo no compensa.
En destinos como Bali, su salario español, unos 1.500 euros aproximadamente, les permite vivir con un nivel de confort impensable en Madrid o Baercelona.
Australia o Bali, las joyas de la corona
En el otro extremo del mapa, Australia, se mantiene como el destino ‘estrella’ para quienes buscan ingresos rápidos. Durante este año, el país ha ampliado hasta 4,420 plazas del visado Work and Holiday para españoles.
Y es que cada año, más de 3,400 jóvenes se acogen a este programa para trabajar en sectores como hostelería o agricultura. Allí, el salario mínimo supera los 15,50 euros por hora, lo que permite ahorrar entre 2.000 y 4.000 euros al mes, según datos oficiales.
En el caso del Sudeste Asiático, la motivación es distinta: libertad y costo de vida. No se trata de conseguir trabajo local, por las restricciones de visado, sino de poder ganar en euros y gastar en rupias . España se ha convertido en uno de los principales emisores europeos de nómadas digitales hacia esa región.
“El dinero rinde, pero se va rapidísimo”
Lejos de lo que se pueda pensar, las postales de playas paradisiacas no lo es todo. Tal y como detalla Zaira, existen ciertos peligros que hay que tener en cuenta antes de cambiar de rumbo. “Ven protegido y vacunado, esto no es un juego. Trae repelente, seguro médico y todo lo que puedas prevenir”, confiesa.
Aunque el coste de vida sea más barato, hay algunas trampas: “El dinero rinde, pero se va rapidísimo”, admite la joven de 24 años. Es por ello que recomienda llegar al país con ingresos estables o un plan que puedas costear. “Bali no te sana, sino que amplifica lo que ya traes dentro”, detalla finalmente.

