Nikola Tesla cito una vez que “las personas inteligentes tienden a tener menos amigos que la persona promedio. Cuanto más inteligente eres, más selectivo te vuelves”. Aunque no siempre se cita con una fuente primaria clara, sigue funcionando por una razón simple y es, que describe algo que mucha gente ha sentido alguna vez. “No es que no quiera a nadie”. “Es que no me sirven las relaciones que solo rellenan tiempo”.
Tesla encaja con ese molde porque su vida fue, en gran medida, “concentración” y “aislamiento elegido”. No se le recuerda por ser el alma de una fiesta, sino por obsesionarse con problemas que otros ni veían. “La corriente alterna” no era un tema para charla ligera y su motor de inducción, su bobina y sus ensayos con comunicación inalámbrica pertenecían a una rutina mental que pedía silencio, repetición y paciencia. Cuando un trabajo exige ese nivel de intensidad, lo social cambia de forma natural, pues “no sobra tiempo y el que sobra, pesa”.
La frase que nos hace ser más selectivos y cuidadosos
Convertida en frase de pared, la idea puede sonar a excusa para aislarse., pero el matiz central es otro. Tener pocos amigos no equivale a estar solo. Hay quienes disfrutan la soledad como un espacio de orden interno, creatividad y autoconocimiento. Esa soledad no se parece al abandono. Se parece a una habitación en silencio donde la mente, por fin, puede trabajar.
En ese punto, la inteligencia elevada suele traer una menor tolerancia a la charla vacía y a dinámicas sociales repetitivas, pero dejando claro que no es arrogancia. Es cansancio mental ante lo superficial. Y ahí aparece la selección. Con el tiempo, muchas personas comprenden que no todos los vínculos aportan, que la energía emocional es limitada y que elegir con quién compartirla también es una forma de cuidarse.
Tesla llevó esa economía personal al límite y su foco no fue decorativo, fue el motor de su impacto. Impulsó el sistema de corriente alterna para generar y distribuir electricidad a larga distancia, clave para electrificar ciudades y mover energía con eficiencia. Desarrolló el motor de inducción, capaz de convertir electricidad en energía mecánica mediante campos magnéticos giratorios, un principio que todavía sostiene buena parte de la industria.
Diseñó la bobina de Tesla, un transformador resonante de alta frecuencia y alto voltaje usado en experimentos de electricidad y comunicaciones. También realizó demostraciones tempranas vinculadas a la radio y la comunicación inalámbrica, y mostró un barco teledirigido por radio en 1898, uno de los primeros ejemplos de control remoto sin cables. Nada de eso se construye desde el ruido constante. Se construye desde el aislamiento elegido.
Qué hacer con la frase de Nikola Telsa
La utilidad real de esta idea no es usarla como coartada para cerrarse al mundo. Es usarla como brújula para relacionarse mejor. Si la inteligencia vuelve más selectivo, la pregunta no es cuántos amigos se tienen, sino qué tipo de vínculo se construye con los que quedan. No se trata de reducir el mundo, sino de evitar relaciones que drenan, distraen o exigen fingir.
Vista así, la frase deja de ser un eslogan y se vuelve una estrategia de bienestar. Elegir compañía compatible, proteger el tiempo propio y aceptar que la soledad, cuando es consciente, puede ser fértil. Tesla no invita a tener menos gente alrededor por sistema. Recuerda que una vida mental intensa cambia las condiciones de la amistad, y que no hay nada necesariamente triste en eso. A veces, el círculo se vuelve pequeño no porque falte humanidad, sino porque sobra criterio.

