¿Alguna vez has sentido que el cielo se te cae encima? Esa sensación todo está en tu contra, desde las facturas o los gastos cotidianos hasta el tiempo, que no te permite hacer las actividades que te gustan. Y no es de extrañar, el país parece vivir en un estado de alerta constante, no solo en lo meteorólogico, sino también en lo emocional. Sin embargo, hace un siglo, un hombre con gafas y un fuerte carácter ya dio la clave para no tirar la toalla; se trata de Miguel de Unamuno.
Este filósofo y escritor vasco amaba España tanto como la odiaba, pero nos enseñó que la vida puede ser toda una ‘agonía' entendida como una lucha constante. Para Unamuno, las crisis eran grietas por donde sale la luz. Así lo dio a entender con una de sus frases más famosas: "Jamás desesperes, pues de las nubes más negras cae agua limpia y fecundante". No se trata de una frase cualquiera, sino que es el manual de resistencia perfecto para afrontar lo que está sucediendo en pleno 2026.
A un problema, una solución
Para entender esta frase hay que acercase a los ejemplos que tenemos en la vida cotidiana. Hace apenas unas semanas, la borrasca Leonardo puso en jaque al sur de la península. Extremadura y Sevilla sufrieron el azote de un temporal que dejó miles de desalojados. Fue, literalmente, una “nube negra” sobre miles de familias.
Pero si aplicamos el filtro de Unamuno, la lectura cambia. Según datos recientes de la Dirección General del Agua, estas precipitaciones extremas han logrado que la reserva hídrica en zonas de sequía crónica suba significativamente, garantizando el riego y el consumo para los próximos meses. Se trata del ‘agua fecundante’: de este desastre climático ha ayudado a tener una tierra regada.
¿Y qué pasa con el alquiler? No se puede hablar de nubes sin mencionar la que asfixia a los españoles: la vivienda. Con precios que parecen no tocar techo, la frustración es el pan de cada día. Y es que esta situación ha empujado a las administraciones a activar soluciones que hace años parecían sacadas de ciencia ficción como la rehabilitación masiva de la Sareb o el impulso de viviendas cooperativas.
Aunque estos desafíos obliguen a seguir peleando cada día, son el claro ejemplo de la sabiduría de Unamuno: lo que hoy sientes como un desastre absoluto es, en realidad, la lluvia que tu “tierra” personal necesita para que mañana florezca algo mejor.
Y es que no hay que tenerle miedo a la tormenta, porque esas “nubes negras” son las que nos sacuden y obligan a movernos y evolucionar cuando todo parece estancado. Al final, ese agua “fecundante” de la que hablaba el escritor no solo riega los campos, sino que transforma cada bache en la oportunidad de ser más sabios, más fuertes y, sobre todo, más humanos.

