Logo de Huffpost

La AEMET avisa de un nuevo golpe de invierno este 2 y 3 de enero: vuelve la nieve, bajan las temperaturas y aumenta el riesgo en carretera en varias zonas de España

La Agencia Estatal de Meteorología mantiene el foco en las nevadas del norte y el interior, así como en las heladas nocturnas, con especial atención a los desplazamientos y a la posible aparición de placas de hielo en tramos de montaña y vías secundarias.

Carretera nevada
Carretera nevada |Archivo
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
whatsapp icon
linkedin icon
telegram icon

El frío invernal parece que no quiere abandonar España en pleno comienzo de 2026. Con la borrasca Francis marcando el tiempo de estos días, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) sitúa el mayor riesgo por nieve en el norte y el interior, especialmente de cara a la tarde y noche del 3 de enero, cuando se espera un descenso de la cota y nevadas que pueden complicar la circulación en tramos de montaña y vías secundarias.

Aunque este 2 de enero el mapa de avisos se ha movido más por nieblas y algunos fenómenos costeros, el impacto que más preocupa a la población llega cuando la nieve entra en escena y aparecen las heladas, porque ahí es cuando aumentan los problemas en carretera por placas de hielo y pérdida de visibilidad.

En Castilla y León, la AEMET ya ha activado el aviso amarillo por nevadas en la Cordillera Cantábrica, con especial atención a León, Palencia y Burgos. En estas zonas se contemplan acumulaciones de hasta 5 centímetros, un umbral que no parece extraordinario sobre el papel, pero que puede ser suficiente para complicar puertos, accesos a zonas altas y carreteras con sombra persistente.

En este sentido, debemos de tener en cuenta que la ventana de mayor riesgo para la movilidad, según el aviso recogido en Castilla y León, se concentra a partir de la tarde del 3 de enero (desde las 19:00), con un escenario que puede prolongarse sin una hora clara de cierre en el tramo más sensible de la Cordillera Cantábrica.

Este 2 de enero el patrón todavía permite desplazamientos relativamente normales en muchas zonas, pero con dos matices que conviene tomar en serio. El primero es la humedad y la lluvia asociadas a Francis en amplias áreas, que dejan el firme mojado y preparan el terreno para que, cuando baje la temperatura, se forme hielo con más facilidad.

El segundo es la niebla, porque donde se combine con temperaturas bajas puede aparecer la escarcha y el hielo en puntos concretos, sobre todo en valles, llanuras interiores y entornos próximos a ríos. La AEMET avisa en su portal web de niebla en varias comunidades durante esta jornada, una señal de que el problema no es solo “si nieva o no”, sino cómo se conduce con visibilidad reducida y asfalto frío.

Un 3 de enero pasado por nieve

El salto de calidad del episodio llega mañana. En la Cordillera Cantábrica, el aviso amarillo se traduce en nieve con acumulaciones de hasta 5 centímetros y un descenso de la cota que, en León, se movería más probablemente por encima de 1.000 metros, aunque de forma puntual podría bajar hacia los 700 metros en zonas de Burgos y Palencia. Este detalle es importante, porque acerca la nieve a tramos de carretera donde no siempre es habitual verla cuajar.

En el caso de usar el coche debemos de tener en cuenta tres cosas. La primera es que el riesgo se dispara al final del día, cuando baja la temperatura y el margen de respuesta es menor. La segunda es que las vías secundarias y los accesos a áreas de montaña suelen deteriorarse antes que las autovías principales. La tercera es que, con heladas nocturnas, no hace falta una gran nevada para que aparezcan placas de hielo, especialmente en zonas sombrías, puentes y cambios de rasante.

Aunque el encargo sea “hoy y mañana”, hay un motivo por el que muchos lectores lo preguntan todo junto. El domingo 4 de enero el episodio, según la información publicada sobre Castilla y León, tendería a desplazarse hacia el este y el sur, extendiéndose a la Ibérica de Burgos y Soria, con espesores que podrían subir hasta 8 centímetros, e incluso alcanzando áreas de meseta en Soria y Segovia con acumulaciones más modestas. Es decir, quien viaje entre el 3 por la tarde y el 4 debe planificar con un horizonte de 24 a 36 horas, no solo con la foto del momento.

Qué debe tener en cuenta el ciudadano

La recomendación más útil es operativa y concreta. Si se va a conducir hacia zonas de montaña o por corredores del norte interior, conviene revisar la previsión actualizada antes de salir, adelantar o retrasar el viaje si es posible y asumir que el mayor problema suele aparecer al amanecer y al anochecer, cuando el asfalto se enfría y el hielo no siempre se ve.

En ese contexto, llevar cadenas o neumáticos de invierno cuando el destino lo justifique, mantener distancia de seguridad y evitar maniobras bruscas marca la diferencia. Y, si la nieve cae con intensidad puntual, el objetivo no es “llegar rápido”, sino llegar sin sustos.

La clave de este episodio es que no solo habla de centímetros de nieve, sino de movilidad. Y, en invierno, una carretera húmeda con temperatura a la baja puede ser tan problemática como una nevada más generosa.