Vivimos en una sociedad marcada por la prisa constante, donde el cansancio se ha convertido en un estado casi permanente y el estrés, lejos de ser una excepción, se ha normalizado como parte de la rutina diaria. Ese no ‘llegar a todo’ es la seña de identidad de toda una generación. A las jornadas laborales ya de por sí intensas, se suma la presión por la productividad y una hiperconectividad que diluye los límites entre el trabajo y la vida personal, que están empujando a millones de personas a convivir con la ansiedad sin apenas tiempo para el descanso.
Sobre esto habla el psicólogo clínico Juan Lucas Martín, especializado en fobias, estrés post traumático y trastornos de ansiedad. Tras más de 20 años de experiencia en abordaje de Técnicas y Terapias de Avanzada, así com en Técnicas de Integración Cerebral, su misión es que las personas logren transformar su vida y reconocer el poder que tienen dentro.
“Muchas personas creen que vivir cansados, tensos o acelerados es simplemente parte de la vida adulta”, afirma en una entrevista para el diario AS, advirtiendo de la normalización que se ha hecho hoy en día de este estado de alerta, especialmente por la presión de la productividad y la exigencia que existe actualmente.
“Cuando el estrés se vuelve constante, el organismo aprende a vivir en ese estado”
Juan Lucas Martín explica al citado medio que nuestro cuerpo está entrenado para combatir el estrés de forma puntual, pero no permanente. Así, el sistema nervioso puede adaptarse a vivir en esa alerta continua: “Cuando el estrés se vuelve constante, el organismo aprende a vivir en ese estado”.
“El sistema nervioso se acostumbra a estar en alerta y se pierde la sensación de seguridad interna. Entonces todo parece una amenaza”, añade, señalando que, en estos casos, muchas personas narran la experiencia como si estuvieran viviendo en “modo supervivencia”.
Señales de que vives con altos niveles de estrés
Según su experiencia clínica, Martín explica “tres dinámicas que aparecen constantemente” en las personas que viven con altos niveles de estrés. La primera de ellas es la “autoexigencia excesiva”, que se da cuando la persona siente que nunca es suficiente con lo que hace.
En segundo lugar., está la “hiperresponsabilidad emocional”, que se produce cuando se carga con los problemas de todos. Y, en último lugar, la tercera es cuando se tiene “la sensación permanente de incertidumbre”. Si estas tres dinámicas se mantienen durante un periodo largo de tiempo, el sistema nervioso permanece activado y a nuestro organismo le es más y más difícil encontrar el equilibrio. Por ello, es importante comprender el estrés y saber tratarlo.

