José Vicente Huertas tiene 59 años, perdió su empleo en banca en 2022 y tras casi 24 años de carrera y, lejos de quedarse quieto, decidió empezar de cero. Se matriculó en la universidad, llegó hasta segundo de ADE y, al comprobar lo complicado que era reinsertarse en la empresa privada, dio otro giro: preparar oposiciones a la Administración General del Estado, donde la edad no figura como filtro en las bases.
Hoy está en bolsa de empleo como funcionario interino mientras intenta cuadrar una hipoteca de 600 euros con una ayuda para mayores de 55 años de 480 euros y el colchón de sus ahorros. Su objetivo es seguir activo, asegurar una cotización y, si hace falta, retrasar la jubilación para no perder pensión.
Uno de cada tres parados es mayor de 50 años
La historia de José no es un caso aislado, sino que se repite en toda España. La última EPA de 2025 cifra en 755.500 las personas mayores de 50 años en paro, lo que supone el 30% del total de desempleados: uno de cada tres parados es mayor.
Más de la mitad, el 53%, son parados de larga duración, atrapados más de un año en la búsqueda de empleo. Los informes de proyectos como Gemneración Savia apuntan al edadismo como una de las principales barreras: se percibe a estos perfiles como ‘caros’ o ‘poco adaptables’, pese a su experiencia.
En el caso de José, esa barrera invisible se traduce en números muy concretos: “Mandé unos 300 currículums y solo me llamaron para dos entrevistas”, confesaba en Y ahora Sonsoles hace un par de meses, convencido de que su edad pesa más que su trayectoria. Incluso, ha llegado a ‘desengordar’ su CV, eliminando cargos altos para no cerrar oportunidades.
Volver a las aulas y acabar haciendo una oposición
Ante este bloqueo, cada vez más mayores de 50 años optan por la formación reglada o por opositar. Las estadísticas universitarias más recientes muestran un aumento del alumno mayor de 30 años, que ya representa en torno al 13% del total, con un peso creciente de quienes superan los 50 años en grados y másteres.
Muchos, como José, eligen carreras como ADE o Derecho para reciclarse y demostrar que siguen “en modo activo”. En paralelo, el colectivo de opositores sénior tampoco deja de crecer. Encuestas en plataformas especializadas apuntan a que los mayores de 50 años han pasado de representar en torno al 5% de los opositores en 2019 a más del 13% pocos años después.

Detrás están sobre todo las mujeres que buscan estabilidad, una nómina fija y una jubilación menos incierta. Sin embargo, José encaja perfectamente en este perfil: comprobó que el mercado privado le cerraba puertas y se refugió en unas oposiciones donde, al menos sobre el papel, no le preguntan la edad antes de valorar su capacidad.
"No me quedé quieto, traté de no rendirme y transformar esta pausa en una oportunidad de crecimiento. (…) Me matriculé en la universidad e hice hasta segundo curso del grado en Administración y Dirección de Empresas, pero viendo la dificultad de volver a reinsertarme en el sector privado, decidí prepararme las oposiciones a la Administración del Estado, donde la edad no importa”, explica, esta vez en Telemadrid. José reconoce que no es lo mismo estudiar matemáticas a los 59 que a los 27, pero también que con más esfuerzo “todo se puede hacer”.

