El Bar La Paz no ha sido solo una churrería. Durante casi seis décadas, este local emblemático de Cartagena ha sido el punto final de muchas madrugadas y el inicio de incontables jornadas laborales. Un lugar donde generaciones enteras han compartido churros, chocolate y conversaciones, convirtiéndolo en mucho más que un negocio: un espacio de encuentro y memoria colectiva.
Ahora, tras 59 años de historia, el bar cierra en su ubicación actual. No es un cierre definitivo, pero sí el final de una etapa marcada por el encarecimiento de los costes y las dificultades para mantener el negocio en las mismas condiciones de siempre.
“Todo está muy caro e insostenible”
Raúl, al frente del Bar La Paz desde hace quince años, ha explicado a Radio Cartagena (Cadena SER) que la decisión no ha sido voluntaria. “Por motivos varios, sobre todo económicos. Todo está muy caro e insostenible. No puedo subir más los precios a mis clientes por desayunar; no se puede cobrar un dineral por un café y unos churros”, ha señalado.
El traslado será mínimo, apenas unos metros. El nuevo local abrirá en un kiosko justo al lado, con la intención de seguir atendiendo a su clientela habitual. Sin embargo, el cambio no está exento de obstáculos. Uno de los principales frentes abiertos es la terraza, cuya licencia lleva año y medio en trámite. “Llevo año y medio peleando por las licencias. Nos han hecho una ordenanza con mucho corta y pega y quieren quitárselas incluso a los que llevan años. No entendemos por qué tantas pegas. Damos vida a la calle”, ha lamentado.
Una despedida cargada de recuerdos
El Bar La Paz abrió sus puertas en 1967 y por su barra han pasado músicos, fiesteros que volvían a casa y paraban para recuperarse, trabajadores de madrugada y vecinos de toda la vida. “El bar tiene 59 años. Se te quedan muchos recuerdos, y lo bueno es que estoy aquí al lado y los voy a seguir viendo”, explica Raúl, resignado pero sin perder el vínculo con su clientela.
Los clientes también sienten la pérdida. Una de ellas asegura que “llevo 50 años viniendo. Me da pena, pero lo tendremos cerquita. Si no nos dejan terraza, haremos una huelga”. Otro recuerda que “conocí al primer dueño y a este chico, que es estupendo. Lo echaremos de menos, porque el encanto de este local no lo va a tener el nuevo, pero la vida es así”.
Cierra el Bar que durante medio siglo ha sido parte esencial de la vida cotidiana de los vecinos de Cartagena.

