Logo de Huffpost

Carl Jung, psicólogo, lo confirmó hace 65 años: "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma"

La ciencia actual confirma lo que Jung ya sabía: tu salud mental no es suerte, es saber entenderla y gestionarla.

El psicólogo y psicoanalista.
Carl Jung, psicólogo, lo confirmó hace 65 años: "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma" |@carljungbookquotes
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
whatsapp icon
linkedin icon
telegram icon

Si Nikola Tesla buscaba las claves del Universo en la energía exterior, Carl Jung las buscó en el interior de nuestra propia mente. El psiquiatra suizo, que falleció hace unos 65 años dejando un legado que hoy es la base del coaching y la gestión emocional moderna, nos regaló una frase que es pura economía de vida: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. 

Y no se equivoca. Para entender esta frase, hay que hablar de lo que Jung llamaba ‘La Sombra’. No es algo malo, sino es ese cajón donde guardas lo que no te gusta de ti: tus miedos, tu mal genio o tus inseguridades.

Jung, que trabajó mano a mano con Freud hasta que sus visiones chocaron, sostenía que negar un problema no lo hace desaparecer, sino todo lo contrario: lo hace más fuerte. Pero, ¿qué quiere decir esto? Si niegas que estás estresado, el estrés acabará tomando las decisiones por ti en forma de burnout o una mala respuesta a alguna persona. Estás ‘sometido’ porque no tienes el control del timón. 

Ahora bien,  para contrarrestar el truco está en aceptar liberar esos pensamientos. En cuanto dices: “vale, tengo miedo” o “estoy agotado”, dejas de gastar en esconderlo. Ese esfuerzo ahora lo puedes usar para mejorar. 

Lo que dicen los datos en España 

Esto no es solo filosofía, es la realidad. Según estudios de la Universidad Complutense, el “postureo laboral”, ir a trabajar fingiendo que todo está perfecto, desploma la productividad. Estamos tan preocupados por la imagen que proyectamos, que nos olvidamos totalmente de lo que sucede dentro. 

De hecho, el Consejo General de la Psicología en España ya advierte que gran parte de nuestra ansiedad viene de ahí: de la guerra de quiénes somos y quiénes intentamos parecer.  Pero entonces, ¿qué hacemos con esto hoy? De acuerdo a Jung, hay que identificar ese ‘sometimiento’ y aceptar nuestras emociones para poder arreglarlo. 

Y es que, al final, la verdadera libertad mental llega cuando se deja de pagar aquellos ‘intereses’ de una vida que no es la tuya. 

Jung en la ciencia del siglo XXI

Para poder entender a la perfección su teoría, hay que conocer su pasado. Carl Jung (1875-1961) no fue un psicólogo de despacho, sino un auténtico aventurero de la mente humana. Nacido en Suiza, comenzó como el ‘heredero espiritual’ de Freud, pero pronto se dio cuenta de que el ser humano era mucho más complejo que un simple manojo de instintos reprimidos. Mientras Freud se obsesionaba con el pasado, Jung quería saber cómo podíamos alcanzar nuestro máximo potencial

Su gran tesis es que no estamos solos en nuestra cabeza. Este hombre propuso el inconsciente colectivo, una especie de ‘nube de datos’ llena de símbolos y figuras que son reconocidos por todas las mentes humanas. Para Jung, la vida no consiste en ser perfectos, sino en ser ‘completos’, un proceso que llamó individualización.

Aunque sus ideas estuvieran muy cercanas al misticismo, hoy los científicos le dan la razón. Figuras como Jordan Peterson han rescatado la tesis se Jung para explicar por qué los seres humanos seguimos repitiendo los mismos patrones y mitos miles de años después. 

En el campo de la neurociencia, investigadores como Karl Friston trabajan en modelos sobre cómo el cerebro ‘predice’ el mundo, algo que encaja con la idea del psicólogo suizo de que proyectamos nuestra realidad interior hacia fuera. 

Incluso en España, su influencia también es clave. Un estudio reciente de la Universidad de Barcelona sobre la psicología de la personalidad destaca cómo la integración de los rasgos que ‘negamos’ es fundamental para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. 

Archivado en