Alemania ha activado desde el 1 de enero de 2026 una regla que obliga a los hombres a partir de los 17 años a pedir autorización de la Bundeswehr si quieren salir del país durante más de tres meses. La previsión aparece en el artículo 3.2 de la Ley del Servicio Militar y afecta a los varones sujetos a la normativa de conscripción, aunque el Ministerio de Defensa trabaja en una instrucción para que ese permiso se considere concedido de forma automática mientras el servicio militar continúe siendo voluntario.
Aclarar que no se trata de una prohibición general de viajar ni de una vuelta plena a la antigua “mili”, sino más bien un mecanismo de control administrativo dentro del nuevo sistema de reclutamiento. La ley explica que los hombres, una vez cumplidos los 17 años, deben solicitar permiso al centro competente de la Bundeswehr si quieren abandonar Alemania por más de tres meses. Esa exigencia también rige si pretenden ampliar una estancia ya iniciada fuera del país.
Ahora bien, el propio marco legal introduce un matiz, y es que la obligación no es igual para quienes tengan su residencia habitual y sus medios de vida fuera de Alemania con intención de mantenerlos allí, supuesto en el que la obligación militar queda en suspenso. Ese detalle es importante porque reduce el alcance de la norma para quienes ya viven asentados en el extranjero y no solo viajan temporalmente.
Berlín no ha restaurado de forma automática el servicio militar obligatorio, suspendido desde 2011, pero sí ha reactivado instrumentos para saber con más precisión a quién podría llamar en caso de necesidad. La nueva ley mantiene el servicio voluntario, pero obliga a los hombres que cumplen 18 años a facilitar información sobre su disposición y aptitud física para servir. Además, prevé revisiones médicas obligatorias de forma gradual para los nacidos a partir de 2008.
El Gobierno de Friedrich Merz justifica este giro por el deterioro de la seguridad en Europa y por la necesidad de adaptar la Bundeswehr a los objetivos fijados por la OTAN. El Ejecutivo alemán sostiene que necesita reforzar tanto la tropa activa como la reserva y se ha marcado como horizonte superar los 260.000 militares en activo y alcanzar 200.000 reservistas en 2035. Boris Pistorius sigue al frente de Defensa en el actual gabinete.
Ese es el motivo por el que la reforma va más allá del simple cuestionario. El diseño legal busca construir un registro más fiable de potenciales reclutas y, sobre todo, dejar preparada la infraestructura administrativa para un escenario más exigente. La propia Library of Congress, al resumir la norma alemana ya en vigor, subraya que la ley no restablece la conscripción obligatoria, pero sí conserva la capacidad del Parlamento para hacerlo en el futuro mediante otra ley.
Por eso la polémica ha crecido ahora. La redacción de la norma es dura y sugiere una restricción importante a la libertad de movimiento, pero su aplicación práctica puede acabar siendo mucho más limitada si Defensa confirma por vía administrativa que la autorización se entiende concedida mientras no haya llamamiento obligatorio. Dicho de forma sencilla, hoy la ley existe, pero queda por ver hasta qué punto se traducirá en controles efectivos o en un mero trámite formal.

