Nunca antes ha habido tantos funcionarios como ahora. España terminó 2025 batiendo un récord: 3,64 millones de empleados en las diferentes administraciones, existiendo más puestos públicos que trabajadores autónomos desde 2017. La estabilidad laboral, disfrutar de mejores condiciones laborales (como el horario) o salarios que suelen revalorizarse anualmente, son los principales motivos que han empujado a cada vez más personas a opositar.
Ahora, ¿por dónde empezar? Incluso si ya se ha elegido la oposición, muchas personas se sienten perdidas a la hora de ponerse a estudiar. María Llagunes, una joven que ya tiene su plaza de técnica de la Administración General, explica a través de su cuenta de TikTok (@maria.llagunes) algunos trucos que ella puso en práctica y le dieron buenos resultados.
En uno de sus vídeos, destaca que el éxito depende principalmente de establecer una rutina sostenible a largo plazo. “Si de algo estoy segura es que le debo mi plaza a la rutina que tuve como opositora. Por eso, si me pidieras un consejo para empezar a opositar, te diría que uno de los aspectos más importantes es que fijes una rutina que te vaya a servir a largo plazo”, expone.
Delimitar los turnos y cuidar la mente
En primer lugar, Llagunes aconseja delimitar “muy bien” la rutina de mañana y tarde. Asimismo, pide identificar qué se necesita para tener la mente despejada antes de estudiar: “¿Qué te gustaría hacer al acabar tu turno de estudio para conseguir desconectar y recargar pilas para el día siguiente? Esto es fundamental, especialmente si estudias a tiempo completo”.
El segundo consejo que proporciona es levantarse y acostarse siempre a la misma hora. “Fija un horario para que te dé tiempo a hacer estas cosas que hemos hablado antes, antes de tu turno de estudio y después”, señala. El motivo es que, aunque al principio se suele estar “súper motivado” y se puedan estudiar “un montón” de horas al día, a largo plazo “puede pasar factura”, insistiendo en que hay que “buscar tiempo para ti”.
En relación con esto, esta funcionaria recomienda empezar poco a poco, de manera progresiva. “Si tu objetivo es llegar a estudiar 6 u 8 horas al día, empieza poco a poco. Por ejemplo, puedes empezar la primera semana con tres o cuatro horas al día con algo que te sientas cómodo, que no te sea muy pesado y vas aumentando una hora progresivamente cada semana”.
Llagunes asegura que esta puede ser “una buena técnica para ir acostumbrando a tu cerebro y a tu cuerpo a lo que supone estudiar tantas horas al día”. Por último, afirma que “quizás” el mejor consejo, y más importante, es que “no te compares”. “Conócete bien y sácale partido a tus fortalezas cada día”, concluye.

