A menudo miramos hacia Estados Unidos como la tierra prometida de las oportunidades, esa meca donde el esfuerzo individual se traduce, casi por arte de magia, en éxito. Sin embargo, en un contexto donde el PIB de España lidera el crecimiento de la Eurozona, proyectando superar el 2.1% para este 2026, historias como la de Julián nos obligan a replantearnos el mapa.
Este inmigrante colombiano, que lleva dos años en nuestro país, demuestra que tal vez el verdadero sueño americano se está construyendo ahora mismo en los andamios de Madrid, en un mercado laboral que, pese a sus retos, sigue siendo un imán de talento humano.
La historia de Julián comienza como la de tantos otros: aterrizó en España “con una mano delante y otra detrás”. Llegó en un momento donde la inmigración técnica es vital. Según el Banco de España, el país necesita cientos de miles de trabajadores anuales para sostener su sistema productivo.
Este colombiano llegó sin papeles, sin experiencia y con el corazón roto, pero con una maleta cargada de una “determinación berraca”. Para él, España no era una opción, era su plan A, B y C.
“Comencé con 50 euros al día”
Sus inicios fueron la cara B del mercado laboral al que se está acostumbrado. Comenzó ganando 50 euros al día, una cifra que refleja la vulnerabilidad de la economía sumergida que aún representa cerca del 15% del PIB nacional. No obstante, su ascenso fue peldaño a peldaño: de los 50 euros pasó a 60, luego a 80, hasta consolidarse como oficial.
Sin embargo, el punto de inflexión fue la digitalización. En una España donde el sector de la construcción sufre una escasez de más de 150.000 profesionales cualificados, Julián utilizó TikTok para conectar con la demanda real.
Las redes sociales hicieron el resto. Hoy, es un trabajador por cuenta propia con dos personas a su cargo. Orgulloso, le dice a su madre que tiene la agenda de obras completa para todo el mes de febrero, desafiando las estadísticas de desempleo que hay en nuestro país, unas 2,47 millones de personas según el INE.
Sin embargo, lo que más sorprende de Julián es su capacidad de gestión financiera en una economía marcada por el encarecimiento de la vida. Mientras que la tasa de ahorro de los hogares españoles se sitúa en torno al 13%, este hombre ha conseguido lograr un ahorro que supera cualquier estadística a base de “puro pulso” y constancia.
“Ganando 50 euros al día tenía una capacidad de ahorro de 200 euros al mes. Ahora, trabajando constantemente, he logrado aumentarlo a 2.000 euros al mes”, confiesa el trabajador a Susanna Griso en Espejo Público.
¿El secreto? Una jornada de 14 horas y una austeridad rigurosa, compartiendo piso y limitando sus gastos por debajo de los 1.000 euros. En una capital donde el alquiler medio ha subido un 10% interanual, su capacidad de ahorro suena a ciencia ficción.
“España es el nuevo sueño americano”
Julián tiene claro que prefiere Madrid a Nueva York. Mientras su hermano en Estados Unidos vive bajo la presión del asilo político y la persecución administrativa, Julián valora la cohesión social y la red de seguridad europea. “Para mí, España es el nuevo sueño americano, completamente”, afirma a la presentadora.

Pese a estar en proceso de regularización, su visión fiscal es disruptiva. Ante la pregunta de si quiere pagar impuestos, su respuesta es tajante: “Para ser honesto, sí”. Y es que este colombiano entiende el contrato social. Lo que busca es aportar al país que le ofrece garantías. Además, su postura sobre la seguridad rechaza a quienes delinquen porque empañan la imagen de la mayoría que, como él, busca “hacer las cosas honradamente”.
El objetivo de Julián no es más que otro que tener su propio hogar. En un mercado inmobiliario tensionado, donde el esfuerzo para comprar una vivienda exige de media 7,5 años de salario bruto, él se prepara para obtener la suya. Quiere un piso en Madrid porque asegura que “nadie en su casa tiene casa”.

