En España faltan manos. Profesiones como la soldadura, la albañilería, la fontanería o la electricidad viven una escasez de trabajadores cada vez más preocupante. Son oficios esenciales para la industria y la construcción, pero están envejeciendo sin relevo generacional.
Las cifras lo confirman: según el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), más del 30% de las vacantes a cubrir corresponden a sectores manuales o técnicos. La situación es tan crítica que muchas empresas no logran encontrar personal cualificado, incluso ofreciendo sueldos por encima de la media.
Antonio Coto es soldador industrial con varios años de experiencia y se especializa en tuberías de alta presión. Para él, este sector es uno de los que mayor salidas tiene. “Un soldador de tuberías no está en el taller de tu barrio cobrando 1.200 euros. A esa persona la llaman de proyectos internacionales, de refinerías, plantas petrolíficas”, explica en sus redes sociales.
Más de 10.000 euros en un mes
La soldadura es un oficio clave en sectores como la energía, la automoción, la metalurgia o la construcción nada, y su falta de profesionales ha disparado la demanda. “Puedes ganar desde 500 euros al día si quieres”, afirma Antonio, que ha trabajado en proyectos por todo el mundo.
Antonio no tiene un contrato fijo. Vive de su experiencia y su formación continua. “Trabajo en Panamá, en Suiza, en Dinamarca con procedimientos radiografiados”, comenta.
Su trayectoria demuestra que no se trata de suerte, sino de actitud. “El problema no es el sector, es la mentalidad de la gente. Con una buena formación y con ganas de moverte puedes ganar más de 7.000 euros al mes", asegura.
Durante la pandemia alcanzó su récord personal: “Lo máximo que he facturado han sido 10.000 euros al mes trabajando en un laboratorio farmacéutico en Suiza en pleno COVID. Fue complicado. Tuve que hacer cuatro homologaciones diarias durante una semana”, explica.
Un talento desapercibido
Mientras muchos jóvenes sueñan con empleos en oficinas donde tengan que usar el ordenador, los oficios técnicos siguen ofreciendo oportunidades reales y muy sólidas. Sin embargo, la falta de prestigio social y las duras condiciones, hacen que cada vez menos personas apuesten por ellos.
Antonio intenta cambiar esta visión. En su tiempo libre imparte cursos y comparte su experiencia en redes sociales, demostrando que este tipo de trabajos también pueden abrir puertas a una vida bien remunerada.
“Solo tienes que ser una persona con mente abierta”, repite en sus redes sociales, convencido de que la clave está mirar más allá de los clichés y en valorar profesiones que sostienen gran parte de la sociedad y economía de España.

