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Amador, auxiliar de ayuda a domicilio en España: "Ni limpiamos casas a fondo ni somos enfermeros, mi trabajo es saber cuidarte"

Esta falta de reconocimiento infravalora el sector, afectando directamente a los salarios y a la inversión pública en dependencia. Si no se comprende la especialización que requiere cuidar, es imposible garantizar condiciones laborales dignas y servicios de calidad.

El profesional explicando la situación.
Amador, auxiliar de ayuda a domicilio en España: "Ni limpiamos casas a fondo ni somos enfermeros, mi trabajo es saber cuidarte" |TikTok.
Fátima Pazó
Fecha de actualización:
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Amador no lleva bata blanca ni uniforme de limpieza, pero su trabajo es vital. Su jornada empieza pegado al despertador de quienes ya no pueden levantarse solos. Es auxiliar de ayuda a domicilio, una figura que a menudo se confunde con el servicio doméstico, pero cuya realidad es muy distinta.

Según el Ministerio de Derechos Sociales, ya hay más de 1,7 millones de personas con dependencia reconocida. Sin embargo, solo el 26% de estos hogares cuenta con un cuidador profesional remunerado. 

Y es que la carga recae mayoritariamente en las familias y, sobre todo, en las mujeres. El dato es demoledor: el 87% de los cuidadores no profesionales en España son mujeres. Amador es una excepción en este sector, pero su labor profesional marca la diferencia entre “ir tirando” y tener una calidad de vida digna.

Mucho más que “echar una mano”

Para trabajar en el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) no basta con tener buena voluntad, hace falta titulación oficial como el Certificado de Profesionales en Atención Sociosanitaria. Amador defiende que su labor es técnica y humana a partes iguales: “Nuestro servicio es individualizado y personalizado con nombre y apellidos. No solo es limpiar, es saber cuidar”, dice a través de sus redes sociales.

Desde el control de la medicación hasta la estimulación cognitiva, cada paso está medido. No se trata solo de hacer la comida, sino de fomentar la autonomía de la persona. Sin embargo, España todavía tiene deberes pendientes: se calcula que necesitamos más de 66.000 profesionales adicionales para cubrir la demanda actual. 

Y es que, no es un secreto que la invisibilidad del sector lleva a situaciones surrealista que Amador vive en su día a día. A veces, las familias olvidan que tratan con personas vulnerables. “No volamos de un domicilio a otro, te cuidamos. No servimos para pasear, te cuidamos”, recalca el hombre.

Tal y como detalla, él prefiere la calidad al cumplimiento ciego de un horario si el tiempo no acompaña. “En días malos me quedo en casa con la persona, hacemos ejercicio, meditación y me pongo a hacer el desayuno. Hay que tener en cuenta que estamos con personas”, explica finalmente.