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Fernando, profesor: "Me he encontrado con profes de matemáticas que no sabían sumar. A veces los filtros que hay que pasar son nulos"

Fernando ha decidido solicitar una excedencia, cansado no solo de la burocracia, sino de un sistema que, asegura, ha bajado el nivel de exigencia hasta "estafar" a las familias.

Fernando, profesor de secundaria
Fernando, profesor: "Me he encontrado con profes de matemáticas que no sabían sumar. A veces los filtros que hay que pasar son nulos" |TikTok
Ana Cara
Fecha de actualización:
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Si bien gran parte del colectivo docente centra sus reivindicaciones en la mejora de las condiciones salariales o en la reducción de la burocracia, para Fernando, profesor de secundaria, el problema tiene una raíz mucho más profunda. Este docente ha decidido hacer un parón en su carrera, solicitando una excedencia de mínimo dos años, empujado por una realiadd que ya no quiere compartir: la falta de competencia de algunos compañeros y la sobreprotección del alumnado.

"Para mí últimamente ser profesor de secundaria ha sido una montaña", confiesa Fernando en un vídeo publicado en su cuenta de Tik Tok. Aunque reconoce que existen problemas estructurales como que "los ratios están muy altos" o que "la atención a la diversidad desborda", él pone el foco en "cosas de las que no se habla tanto". 

Su sentencia es demoledora: "Hoy casi cualquiera puede ser profesor de instituto. A veces los filtros que hay que pasar son nulos".

Profesores de matemáticas que "no saben sumar"

Fernando cuestiona la preparación real de quienes acceden a la docencia, advirtiendo que "hacer un máster y pasar una oposición no garantiza que alguien tenga las herramientas para ponerse delante de una clase". Su experiencia personal revela situaciones alarmantes en áreas críticas.

"Yo me he encontrado con profesores de matemáticas que no sabían sumar fracciones con denominadores polinómicos o que decían que a + b² sirve para letras pero no para números", relata con incredulidad. Para él, estos errores no son simples descuidos, sino una muestra de "no saber lo que estás haciendo" en conceptos básicos. 

"¿En manos de quién estamos dejando la educación?", se pregunta, criticando también la falta de interés de algunos compañeros por reciclarse: "Si lo vas a utilizar como herramienta, ¿qué tardas en invertir 2 minutos en recordar cómo se hacía?".

La "estafa" del aprobado general

Más allá de la competencia profesional, Fernando denuncia una cultura del "aprobado fácil" para evitar conflictos con las familias y la administración. "Hay profesores que realmente viven muy bien porque se la suda todo", afirma con dureza. Según su testimonio, muchos docentes optan por aprobar al "90 o 95%" de la clase "para no meterse en jaleos".

Esta práctica, advierte, tiene consecuencias directas sobre el futuro de los estudiantes. "Las familias ven un boletín en el que los alumnos tienen un cinco, un ocho, que no repiten curso. Pues genial", ironiza. Sin embargo, califica esta dinámica como una "estafa" para padres y alumnos: "Creen que ellos o sus hijos pueden ser ingenieros navales y son incapaces de entender lo que pone en un problema de tres líneas".

El resultado es un choque de realidad pospuesto. Cuando estos alumnos llegan a Bachillerato y suspenden estrepitosamente, la culpa recae en la dificultad del examen y no en la falta de base. "Yo te apruebo la ESO, ya le darán el palo", resume sobre la mentalidad de algunos compañeros, lamentando que no se exija "un mínimo".

"Estamos creando personas incapaces de luchar contra la frustración"

Otro de los motivos de peso para su marcha es el modelo de crianza y educación actual, que en su opinión, ha metido a los jóvenes "en una burbuja". Fernando rechaza la idea de que el profesor deba ser un "colega" o que su función sea "maquillar la realidad" para que los alumnos no se frustren.

"Enseñar va de asumir que a veces tienes que ser el malo de la película", defiende. Para este profesor, es vital enseñar a los alumnos a esforzarse, pero también a entender que "hay metas que no van a lograr" y que deben buscar alternativas. "No tenemos que ponerles alfombras rojas", insiste, advirtiendo de que se está creando una generación de personas "incapaces de luchar contra la frustración, contra la ira".

Fernando cierra su testimonio asegurando que deja su puesto sabiendo que ha sido "un buen profesor" y amando su profesión, pero con la certeza de que, en este momento, no quiere "formar parte de este sistema".