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Una mujer tiene pagar 30.000 euros a su exmarido por haber alquilado su piso durante el matrimonio sin tener separación de bienes

Creyó que, al haber comprado su vivienda años antes de casarse, seguiría siendo exclusivamente suya, pero alquilarla durante el matrimonio, sin firmar un régimen de separación de bienes, le supuso una deuda con su exmarido tras el divorcio.

Una pareja firmando el divorcio
Una pareja firmando el divorcio |Canva
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:
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Elegir bien el régimen matrimonial antes de casarse es una decisión clave que muchos pasan por alto y que puede evitar conflictos económicos serios en el futuro. En Francia, como ocurre en España con el régimen de gananciales, si no se firma un acuerdo prenupcial, el matrimonio se rige por defecto por la comunidad de bienes, es decir que los ingresos generados durante la vida en común, como salarios o alquileres, se consideran compartidos, aunque los bienes estuvieran previamente a nombre de uno solo.

Por este motivo, una mujer francesa, tras divorciarse, descubrió que debía pagar 30.000 euros a su exmarido. Y es que durante años alquiló un piso que había comprado antes de casarse y destinó ese dinero para pagar la hipoteca, pero al divorciarse y disolverse la sociedad conyugal, la justicia consideró que ese beneficio se había generado con fondos comunes, por lo que debía compensar a su expareja.

Según explica la notaria de la pareja en el medio Francés Figaro Inmobilier, la mujer compró la vivienda por 150.000 euros antes de contraer matrimonio, y cuando se casó no firmó capitulaciones matrimoniales, por lo que se aplicó automáticamente el régimen legal de comunidad. En ese momento aún debía 50.000 euros del préstamo hipotecario.

Pensaba que el piso seguiría siendo exclusivamente suyo 

Al casarse y mudarse a vivir juntos, el piso de la mujer se alquiló por 900 euros al mes, con esos ingresos se cubría la cuota de la hipoteca que quedaba, de 850 euros. En pocos años la misma se amortizó, pero la mujer pensó que al estar el piso a su nombre, el alquiler que se generaba le pertenecía en exclusiva.

Cuando el divorcio se formalizó, el exmarido le reclamó una parte del valor actual del inmueble, que había aumentado hasta los 180.000 euros. Su argumento fue que la deuda hipotecaria se pagó con dinero procedente de un ingreso común, el alquiler, por lo que tenía derecho a una compensación.

Tal y como explica Nathalie Couzigou-Suhas, portavoz del Colegio de Notarios de París, en el medio francés, los bienes adquiridos antes del matrimonio son privativos, pero los ingresos obtenidos durante la unión, como salarios o rentas, pertenecen a ambos cónyuges por igual si no se pacta un régimen diferente.

En este caso, el dinero del alquiler, que se generó mientras estaban casados, se utilizó para pagar un bien propiedad exclusiva de la mujer. Según la ley francesa, cuando se utiliza dinero común para pagar una deuda personal, se genera un derecho de reembolso en favor de la comunidad, y esa compensación debe calcularse al disolverse la sociedad conyugal.

El resultado fue que como la comunidad de bienes financió un tercio del piso, esa proporción se aplicó al valor actual (180.000 euros), lo que dio lugar a una compensación de 60.000 euros. Dado que los bienes comunes se reparten a partes iguales, la mujer debe abonar 30.000 euros a su exmarido.