El alquiler de espacios privados para eventos o reuniones se ha consolidado como una alternativa cada vez más frecuente en España. De hecho, ya existen plataformas digitales para que particulares ofrezcan desde habitaciones a salones o jardines, permitiendo así obtener unos ingresos extra en un contexto de inflación y pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, esta práctica cuestiona la fiscalidad, la regulación o la convivencia vecinal.
Es el caso de Ramón Porrera, un pensionista de 65 años residente en Cataluña, que alquila su salón y su jardín por horas para aumentar sus ingresos y mantener la vitalidad tras la jubilación. A través de una plataforma digital, Ramón ofrece su casa para pequeñas celebraciones familiares o reuniones de amigos, una iniciativa que le aporta no solo un “dinerillo” para gastos cotidianos, sino también “muy buenas alegrías” al ver cómo otras personas disfrutan de su casa, según relata en una entrevista para el programa ‘Y Ahora Sonsoles’.
Alquila partes de su casa para eventos y celebraciones
La experiencia, que inició hace apenas seis meses, ha sido muy satisfactoria. “Antes hacíamos intercambios de vivienda con amigos o familiares de Baleares y Canarias, y cuando me jubilé pensé: ¿por qué no alquilarlo? Me cubre para algún regalo de jardín o pequeños apaños”, explica.
Su salón, con capacidad máxima para 14 personas, y el jardín con zona chill out, se han convertido en el escenario de reuniones especiales, como la de una joven pareja del municipio vecino que, en el pasado 26 de diciembre, día de San Esteban, celebró por primera vez la festividad con toda su familia en este entorno.
Cuánto cobra por alquilar el salón o el jardín de su casa
Ramón establece normas claras para sus huéspedes, como fijar el máximo número de personas en 14, el uso de platos de plástico y limpieza del espacio, aunque asegura no haber tenido “ni una mala experiencia”. Además, señala que “me han dejado hasta un whisky y polvorones; todo recogido y limpio”.
Con respecto al precio del alquiler, la tarifa oscila “entre 200 y 300 euros si lo alquilas entre 5 y 7 horas”, ajustándose al número de personas y la temporada. Y en cuanto al proceso de selección de inquilinos, Ramón puede aceptar o rechazar solicitudes en función del perfil y la fecha, lo que, según destaca, le da cierto “control y tranquilidad”.
Sin embargo, la fiscalidad de estos ingresos es una de las cuestiones que más dudas genera entre los usuarios. “Lo lleva mi gestor”, señala a la vez que reconoce la importancia de declarar las cantidades percibidas y de contar con asesoramiento especializado. Así, el auge de este tipo de alquileres, amparados por plataformas digitales, plantea nuevos desafíos en materia de regulación, tributación y convivencia vecinal, cuestiones sobre las que aún existe escasa claridad normativa.

