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Un jubilado de 77 años invierte 50.000 euros en una excavadora para completar su pensión de 850 euros y ahora factura 3.500 euros al mes

Ángel, antiguo electricista, se vio obligado a reinventarse tras la crisis de 2008 y encontró en una retroexcavadora la única vía para complementar una pensión insuficiente.

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Un jubilado de 77 años invierte 50.000 euros en una excavadora para completar su pensión |Montaje noticiasTrabajo
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:
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Ángel no quería ser emprendedor a los 73 años, no buscaba el éxito empresarial ni salir en la televisión. Lo que Ángel buscaba era, simplemente, pagar el alquiler. Tras toda una vida trabajando como electricista, la crisis de 2008 se llevó por delante su empresa y sus expectativas de una jubilación tranquila. Finalmente, se vio empujado a una prejubilación con una prestación de apenas 850 euros.

Entre el alquiler de 840 euros que pagaba, la luz y el agua, la pensión se agotaba antes de llegar al supermercado. “Era imposible vivir”, admite. Ante esta situación crítica, tomó la decisión de pedir un préstamo, se endeudó en 50.000 euros y se compró una retroexcavadora que ahora, con sus 77 años, le permite facturar entre 3.000 y 3.500 euros mensuales para completar sus ingresos.

Emprender en la vejez para poder llegar a fin de mes

Trabajador desde los 16 años como electricista, el colapso financiero de 2008 le obligó a dejar su actividad. Al no encontrar alternativas en el mercado laboral debido a, según él, su edad, se vio obligado a prejubilarse con una por una prestación mínima. “Con la edad que tenía nadie te da trabajo ya, entonces tienes que hacer otra cosa para poder vivir”, explicaba en declaraciones a Telemadrid y al programa Y ahora Sonsoles. Años más tarde, al no poder llegar a fin de mes decidió comprarse la excavadora.

Lo más llamativo de la historia de Ángel no es solo la inversión a una edad en la que muchos buscan la jubilación, sino que dio el paso sin ni siquiera saber manejar la máquina que iba a convertirse en su medio de vida. “Nadie me enseñó. La compré, me subí y me puse a trabajar”. Su única base era el recuerdo de su infancia en Talavera, donde ayudaba a su padre ganadero y se familiarizó con el entorno rural.

Cuatro años después de aquella decisión, factura entre 3.000 y 3.500 euros mensuales gracias a la máquina. Sin embargo, como autónomo acogido a la jubilación activa, solo percibe el 50% de su pensión, unos 450 euros, y buena parte de sus ingresos se destinan a afrontar los costes del negocio como la financiación de la excavadora, que rondó entre 50.000 y 60.000 euros y que aún está pagando, además del combustible, el mantenimiento, los seguros y los impuestos.

En la práctica, ha pasado de no poder llegar a fin de mes a vivir con algo más de tranquilidad, aunque a costa de muchas horas de trabajo y con su mujer encargándose de controlar los gastos.

La jubilación activa permite trabajar mientras se cobra parte de la pensión

Su caso, aunque es extremo por el riesgo y el esfuerzo físico que implica, forma parte de una realidad cada vez más habitual en España como es la jubilación activa. Esta modalidad, regulada por la Ley General de la Seguridad Social, permite compatibilizar el cobro de una parte de la pensión con un empleo por cuenta ajena o propia. Desde abril de 2025, la normativa incentiva el retraso del retiro definitivo.

El porcentaje de pensión compatible escala desde el 45% con un año de demora hasta el 100% tras cinco años o más de actividad tras la edad ordinaria de jubilación, que actualmente se sitúa en los 66 años y 10 meses, o en los 65 años para quienes acrediten más de 38 años y tres meses de cotización. En el caso de Ángel, su prestación se reduce a la mitad precisamente por mantener esta actividad profesional.

La historia ha generado un debate sobre la sostenibilidad del sistema y la justicia social. Mientras que algunos colaboradores televisivos alaban su “espíritu emprendedo” y lo proponen como ejemplo para la juventud, otros critican que una sociedad “justa” no debería permitir que un hombre de casi 80 años se vea obligado a realizar trabajos físicos pesados para poder comer.

“He tenido que coger este trabajo porque no tenía otro para subsistir”, sentencia Ángel. Para él, la excavadora no es un hobby de jubilado, sino la única manera de poder mantenerse y pagar sus gastos básicos.