Tan solo hace falta entrar a un hotel para apantallarse con las sábanas impecables y el brillo del baño. Pero detrás de toda esa perfección están las ‘Kelly’s’ o limpiadoras de pisos como Marimar.
Mientras el sector vive su época dorada, ella y sus compañeras se dejan la espalda por una miseria. "La hostelería ha subido un 40% y a nosotras nos siguen pagando 1,50 euros por habitación", lamenta la mujer en La Sexta Xplica, quien, sin perder oportunidad, se define a sí misma y a su colectivo como las "esclavas del siglo XXI".
Para ella, las vacaciones son todo un sueño que no se pueden permitir a pesar de trabajar durante horas: "No tengo dinero para irme en verano. Yo me voy siempre con el Imserso", confiesa.
El turismo en España: 97 millones de visitantes
España es una potencia mundial del turismo, y los datos de 2025 así lo confirman: el país batió un récord histórico con 97 millones de visitantes internacionales y un gasto que alcanzó los 135.000 millones de euros. Este motor económico representa ya el 12,6% del PIB nacional y genera más de 2,7 millones de empleos.
Sin embargo, este éxito macroeconómico no cruza el umbral de las habitaciones de hotel, donde unas 100.000 camareras de piso trabajan a contrarreloj para que el sistema no se colapse, a menudo bajo condiciones de subcontratación que merman sus derechos.

La subcontratación de trabajadores
El gran problema, según relata Marimar, es el cambio en el modelo de contratación. Antes, los hoteles las fichaban directamente, pero ahora imperan las empresas de servicios que actúan como ‘pantalla’.
Al no estar contratadas bajo el convenio de hostelería, sino bajo el de limpieza, sus salarios son hasta un 40% inferiores. "No son ni ayudante de lencería ni limpiadora, son camareras de piso, con lo cual no les pagan por el convenio de hostelería", denuncia la trabajadora. Esto las deja desprotegidas ante las bajas médicas, un problema constante en un oficio donde el 70% de las empleadas se automedica para aguantar el dolor.
Camas de 100 kg y falsas promesas
Hacer entre 20 y 25 habitaciones al día implica mover colchones pesadísimos y realizar esfuerzos físicos extremos. Marimar critica la "moda" de los materiales actuales en los hoteles: "Han puesto colchones que pesen 100 kg", algo que multiplica las lesiones de espalda y brazos.
Sobre las soluciones políticas, como las camas elevables, se muestra escéptica por la falta de mantenimiento. Pero lo que más le duele es el estancamiento de sus ingresos frente al beneficio empresarial: "Hace diez años nos pagaban un euro y medio por habitación. Y diez años después nos siguen pagando un euro y medio".
Largas jornadas y horas extra regaladas
La sobrecarga de trabajo es la norma en los hoteles españoles, donde el tiempo por habitación está medido al milímetro. Marimar desvela una práctica común que sufren muchas compañeras con contratos parciales: "Coge a las 4 horas, baja, ficha, sube y termina el trabajo. Eso es lo que les dicen".
Como resultado, se regalan horas extra que no aparecen en la nómina ni se cotizan, mientras el cuerpo se desgasta de forma irreversible a partir de los 50 años con hernias, bursitis y el síndrome del túnel carpiano.
Pese a ser el pilar del 12,6% de nuestra economía, estas mujeres trabajan de espaldas al huésped, en silencio. Marimar lo tiene claro: lo que necesitan no son "tonterías" políticas, sino dignidad. "Lo mejor que tenían que hacer es que nos ofrezcan condiciones dignas de trabajo", sentencia.

