Podría ser el fin de fabricar en China o en otros países fuera de Europa para muchísimas grandes empresas e industrias del continente europeo. Una técnica o estrategia que muchas compañías vienen siguiendo desde hace bastantes años con el fin de reducir los costes de producción. Pero ahora, la Unión Europea quiere ponerle freno con una nueva normativa, o al menos en lo que a las empresas que reciben dinero público se refiere.
La Comisión Europea ha presentado una nueva Ley de Aceleración Industrial que obligará a que parte de la producción de sectores estratégicos se realice en Europa cuando las empresas reciban ayudas o participen en contratos financiados con fondos públicos. Una medida dirigida a las grandes industrias que va en la línea de otras como la de pagar por el CO2 de los productos importados, presentadas también recientemente.
La propuesta, presentada por Bruselas al comienzo de este mes de marzo, busca impulsar la reindustrialización del continente y reducir la dependencia de proveedores externos en áreas clave como el acero, el automóvil o las tecnologías limpias. Según la Comisión, la medida pretende reforzar la competitividad europea frente a potencias industriales como China o Estados Unidos. Además, el Ejecutivo comunitario considera que esta normativa permitirá crear empleo y fortalecer las cadenas de suministro, al dirigir las inversiones públicas hacia la producción industrial dentro de la UE.
La nueva Ley de Aceleración Industrial que impulsa el “Made in Europe”
Lo más importante de la propuesta es la inclusión de requisitos mínimos de fabricación europea cuando se concedan subvenciones, incentivos fiscales o contratos públicos en sectores considerados estratégicos.
Entre ellos se encuentran industrias de alto consumo energético, el sector del automóvil y las tecnologías limpias como la energía solar, eólica o las baterías para vehículos eléctricos.

Por ejemplo, Bruselas plantea que en proyectos financiados con dinero público en sectores como la construcción o el automóvil se exijan porcentajes mínimos de materiales producidos con bajas emisiones. Entre las propuestas destacan:
- 25% de acero producido con bajas emisiones
- 25% de aluminio con origen europeo
- 5% de cemento con bajas emisiones
En el ámbito de las tecnologías limpias, se introducirían requisitos de componentes fabricados en Europa para equipos como turbinas eólicas, paneles solares, electrolizadores o bombas de calor.
Ayudas públicas para coches eléctricos solo si se fabrican en Europa
Uno de los sectores que podría verse más afectado por la nueva normativa sería el del automóvil eléctrico.
La propuesta establece que los vehículos eléctricos que reciban ayudas públicas deberán ensamblarse en la Unión Europea y utilizar componentes europeos en una parte significativa de su fabricación.
En concreto, Bruselas plantea que estos coches cuenten con baterías producidas en Europa y al menos un 70 % de componentes fabricados dentro del bloque.
El objetivo es reforzar la industria automovilística europea, que se enfrenta a una fuerte competencia internacional en el desarrollo de vehículos eléctricos y tecnologías asociadas.
Condiciones para las grandes inversiones extranjeras
La nueva ley también introduce requisitos para las inversiones extranjeras en sectores estratégicos dentro de la Unión Europea.
Cuando empresas de terceros países inviertan más de 100 millones de euros en proyectos vinculados a baterías, paneles solares, vehículos eléctricos o materias primas críticas, deberán cumplir ciertas condiciones.
Entre ellas destacan:
- emplear al menos un 50 % de trabajadores europeos.
- colaborar con empresas de la UE.
- limitar la participación extranjera a un máximo del 49 % del proyecto.
- utilizar un porcentaje de insumos fabricados en Europa.
Según la Comisión Europea, estas medidas buscan asegurar que la inversión extranjera genere transferencia de tecnología, empleo de calidad y valor añadido para la economía europea.
El objetivo: que la industria represente el 20% del PIB europeo
Con esta ley, Bruselas pretende reforzar el peso de la industria en la economía europea en un contexto de creciente competencia global y dependencia tecnológica.
Actualmente, la industria manufacturera representa alrededor del 14,3% del PIB de la Unión Europea, pero la Comisión quiere elevar esa cifra hasta el 20% en 2035.
Además de impulsar la producción europea, la norma también plantea simplificar los trámites para los proyectos industriales mediante permisos más rápidos, procesos digitalizados y áreas de aceleración industrial donde se faciliten inversiones y acceso a infraestructuras energéticas.
Con esta hoja de ruta, la Unión Europea busca reforzar su base industrial y garantizar que las ayudas públicas sirvan para consolidar empleo, innovación y producción dentro del propio continente.

