El sector de frutas y hortalizas en España se ha convertido en una moneda con dos caras. Aunque cerró 2025 con 28.150 millones de euros, los agricultores no consiguen estar tranquilos. La sequía no da tregua, los costes de producción por las nubes, el aumento de la gasolina y la competencia de fuera de la Unión Europea, convierten cada cosecha en una auténtico reto.
Por esto mismo, el Gobierno ha movido una ficha más en Bruselas y ha solicitado 413 millones de euros para costear la producción de este 2026, así lo hizo saber Europa Press. Pese a que se trata de un 5,8% más que el año pasado, representaría el oxígeno que España necesita para que no pierda su puesto como huerta de Europa.
Una producción de 27 millones de toneladas
De acuerdo a las estadísticas, España produjo el año pasado 27 millones de toneladas. Aunque el volumen de hortalizas bajó ligeramente, la subida de precios permitió mantener el valor en positivo gracias a los 15.016 millones de euros aportados por las frutas y los 13.134 millones de euros de las hortalizas.
Asimismo, se exportaron 12 millones de toneladas, principalmente a Alemania, Francia y Reino Unido gracias al esfuerzo de 118.000 explotaciones y 407 organizaciones de productores que pelean el made in Spain cada día.
¿Para qué sirven realmente esos 413M€?
Estas ayudas son inversiones para los llamados Programas Operativos. El objetivo es modernizar regadíos, mejorar la calidad del producto y, sobre todo, adaptar el campo a la nueva PAC (2003-2027), que es mucho más exigente con el medio ambiente.
España es, de hecho, el principal receptor de estos fondos en la UE (un 33% del total), superando a potencias como Italia y Francia, entrre otros países.
El grueso de las ayudas se concentran en el Mediterráneo y el Valle del Ebro, con Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana a la cabeza, seguidas de cerca por Cataluña, Aragón, Extremadura y Navarra.
Además, este 2026 marcará un antes y un después en el campo: será el estreno oficial y definitivo del nuevo Plan Estratégico para todo el sector.
780.000 españoles en el campo que luchan cada día
El día a día de los 780.700 ocupados que trabajan en el campo español, un sector que ha repuntado un 5,9% en el último año, es una lucha constante por la rentabilidad. Si se suma a quienes buscan empleo, la población activa vinculada al sector primario roza las 902.000 personas, un colectivo que se enfrenta al reto del relevo generacional, ya que más del 26% de los trabajadores supera los 55 años.
Bajo este escenario, donde el peso de los extranjeros es crucial (37% de los afiliados) y las mujeres ganan terreno gestionando el 28,6% de las explotaciones, el agricultor de a pie ve cómo su margen de beneficio se encoge. Los costes del fertilizante, la luz y la gasolina suben mucho más rápido que los precios de venta.
Además, Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana sufren restricciones de agua que ponen en jaque las próximas cosechas, mientras el sector denuncia una competencia desigual frente a Marruecos, que ya acapara el 42% de las importaciones de hortalizas. Por todo esto, el campo exige ‘juego limpio’ y que se pida a los productos de fuera la misma sostenibilidad y seguridad alimentaria que se exige a los demás.

