La próxima entrada en vigor del acuerdo entre la UE y Reino Unido sobre Gibraltar amenaza con reactivar uno de los problemas más serios del Campo de Gibraltar y del conjunto de Andalucía, siendo este el desvío masivo de tabaco y otros productos de nicotina hacia el comercio ilícito. La preocupación parte de que, aunque el tratado persigue una convivencia más fluida y una frontera con menos barreras, los impuestos seguirán siendo más bajos en Gibraltar que en España, lo que será un gran incentivo económico y claro para el contrabando en la región.
Para entenderlo mejor, la diferencia es que mientras en los cigarrillos el acuerdo fija para Gibraltar un mínimo de 115 euros por cada 1.000 unidades, para España la carga efectiva actual supera los 167 euros, es decir, 52 euros más. Además, el impuesto indirecto gibraltareño arrancará en el 15% y solo subirá de forma progresiva, mientras que en España está en el 21%. De esta forma, cuando dos mercados vecinos vende casi el mismo producto con una distancia tan corta, pero muy amplia en términos fiscales (impuestos), la presión acaba trasladándose a la calle.
La inquietud crece porque el acuerdo introduce topes de precio para los cigarrillos, pero deja más expuestos otros segmentos. En este sentido, productos como el tabaco calentado, los cigarritos o algunas bolsas de nicotina podrían convertirse en la nueva puerta de entrada del fraude. En otras palabras, qué el riesgo no desaparece, ya que simplemente cambia de producto y de formato.
Una frontera más abierta, pero con un incentivo intacto
El diseño del acuerdo prevé un periodo transitorio con formalidades aduaneras y controles, además de exigir un sistema de trazabilidad del tabaco equivalente al de la UE. Ahora bien, el problema de fondo no queda resuelto de inmediato. Ya que la apertura comercial avanza más rápido que la convergencia fiscal, y esa asimetría es la pieza clave que explica la alarma del sector.
Según recoge El Economista, los estanqueros andaluces temen que esa combinación multiplique la presión sobre el comercio legal. Si el producto llega más barato al otro lado y la circulación se vuelve más fluida, el atractivo para las redes de distribución ilícita aumenta. De este modo, la ventaja de precio puede convertirse en el motor principal del contrabando, sobre todo en una zona que ya conoce este fenómeno desde hace décadas.
El temor de volver a los peores años
Las estimaciones que maneja el sector apuntan a que, en el mejor de los casos, el comercio ilícito podría duplicarse. En el peor, algunas provincias andaluzas podrían regresar a cifras cercanas al 40% del mercado, como ocurrió en etapas pasadas. Eso supondría cientos de millones de cigarrillos fuera del circuito legal y una pérdida anual de más de 100 millones de euros en recaudación entre impuestos especiales e IVA. Por todo, la consecuencia no sería solo fiscal, también afectaría a estancos, empleo y actividad económica en la región.

