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De abogado a arrocero: “Pasamos de 130.000 euros a cerrar en torno a 750.000 euros, casi duplicando año a año. Hemos crecido fuerte”

El fundador de ‘Tu Arrocero’ colgó la toga para revolucionar el mercado de la paella en Valencia.

un hombre haciendo paella
De abogado a arrocero: “Pasamos de 130.000 euros a cerrar en torno a 750.000 euros, casi duplicando año a año. Hemos crecido fuerte” |@tuarrocero | Instagram
Ana Cara
Fecha de actualización:
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Dejar la estabilidad de un despacho legal para adentrarse en la incertidumbre de los fogones no es una decisión que se tome a la ligera. Sin embargo, para Álvaro, fundador de Tu Arrocero, fue el paso natural tras detectar un hueco en el mercado más exigente del mundo para este plato: Valencia. Lo que comenzó como una afición familiar se ha transformado en una empresa que ha cerrado el último ejercicio con una facturación cercana a los 750.000 euros.

La historia se remonta a 2017, cuando Álvaro aún ejercía la abogacía y su hermano se formaba en cocina. Ambos compartían una pasión heredada. "Los dos tenemos la cultura de la paella muy metida desde pequeños; mi padre nos enseñó su receta y era muy crítico", recuerda el emprendedor. 

Empezaron cocinando para amigos, hasta que un encargo de un chiringuito lo cambió todo. "Funcionó muy bien y los clientes empezaron a pedirle para sus casas", explica. Al ver que "había tracción", tomó la decisión definitiva: "Dejé el trabajo y pedimos un préstamo".

De cocinar en la terraza de su padre a abrir una cocina profesional

Los inicios, como en casi cualquier emprendimiento, estuvieron marcados por la improvisación y el aprendizaje a marchas forzadas. En 2018, tras cocinar en la terraza de su padre, abrieron su primera cocina profesional en diciembre. Fue una etapa dura. "Fue un caos absoluto; el suelo parecía una pista de patinaje, pero tuvimos muy buena acogida", confiesa Álvaro sobre aquellos primeros días que sentaron las bases de su actual modelo de negocio.

El éxito de Tu Arrocero no se debe solo al producto, sino a identificar los dolores de cabeza del cliente tradicional. Álvaro observó que, pese a ser el plato estrella de la ciudad, "el proceso de pedir paella para llevar era una experiencia muy farragosa".

El sistema habitual implicaba "llamar por teléfono en horario laboral, coger el coche, aparcar, pagar fianza, devolver la paella", enumera el fundador. Su propuesta fue radical: "Decidimos cargarnos todo ese proceso". Para ello, unió su conocimiento del producto con la tecnología de su socio, Fran Acero, creando un sistema donde el 95% de los pedidos entran por la web y se gestionan "como una reserva de fogón".

La logística se convirtió en su gran apuesta y su mayor reto, diferenciándose de las plataformas de delivery convencionales. "Todo el mundo quiere comer a la misma hora y que llegue caliente", señala Álvaro, destacando que es ahí "donde más fallan los competidores".

El ticket medio de un pedido se sitúa en torno a los 90-100 euros 

Operar en la cuna de la paella tiene sus particularidades económicas. El ticket medio de la empresa se sitúa "en torno a 90-100 euros por pedido", lo que sale a unos "10 euros por persona". Aunque pueda parecer un precio razonable, Álvaro lo califica de "extremadamente barato" en comparación con otras plazas como Madrid, donde el coste por comensal sube a 14 o 16 euros.

La razón es la saturación del mercado. "En Valencia la competencia es feroz", admite, utilizando una analogía muy gráfica para describir su situación: "Es como montar una cadena de pizza napolitana en Nápoles". Esta presión competitiva mantiene sus márgenes "ajustados", aunque confían en aumentarlos mediante el volumen y la expansión geográfica.

Un crecimiento que "casi duplica" año tras año 

La apuesta por profesionalizar la venta de paellas ha dado sus frutos financieros. La evolución de la empresa ha sido notable en los últimos tres ejercicios. "Hemos crecido fuerte", asegura el fundador al revisar las cifras.

El salto cuantitativo se produjo tras internalizar la producción y las ventas. "Pasamos de unos 130.000 euros a cerrar 2023 en torno a 750.000 euros, casi duplicando año a año", detalla Álvaro. 

Las expectativas para el futuro siguen siendo ambiciosas, aunque con los pies en la tierra. Aunque no planean doblar cifras de inmediato, el objetivo a medio plazo es claro: "Estaría bien cerrar por encima de los 2 millones", concluye, con la vista puesta en llevar su modelo a otras ciudades de España.