Logo de Huffpost

Europa cambia las normas y en 2026 pone a España ante una gran encrucijada con el contrabando de tabaco

El endurecimiento fiscal y regulatorio del tabaco y sus alternativas pueden disparar el margen del mercado ilícito, un incentivo que termina atrayendo a redes criminales cada vez más organizadas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen |EFE
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
whatsapp icon
linkedin icon
telegram icon

La Unión Europea vuelve a apretar al tabaco y a sus alternativas (algunas de estas siendo entre 90% y 99% menos dañinas que el tabaco de combustión), y lo hace con dos palancas que suelen ir de la mano y que son más impuestos y más regulación. En Bruselas se preparan cambios en la fiscalidad (TED) y en las normas de producto (TPD) que, sobre el papel, persiguen un objetivo sanitario y de armonización del mercado. El problema es que la experiencia en otros países sugiere otra idea y es que cuando el precio se dispara y se cierran vías legales, el mercado ilícito encuentra un hueco para crecer. Es decir, productos sin ningún tipo de control sanitario o fiscal.

España aunque parte, en teoría, de una posición más favorable que otras grandes economías europeas, hay señales que invitan a la prudencia, ya que el comercio ilegal repunta, aparecen nuevas formas de introducción y distribución y el incentivo económico se multiplica si el diferencial de precio entre lo legal y lo clandestino se agranda (ejemplo es Gibraltar y el uso de drones).

Qué viene con la TED y la TPD

En este punto hay que prestar atención a las dos grandes reformas que vienen. Por un lado, la TED, que es la directiva que marca los mínimos de impuestos especiales. La propuesta que fue presentada en 2025 plantea un aumento del entorno del 139% para cigarrillos, del 258% para el tabaco de liar y un salto más grande en puros y puritos, que en la práctica multiplica los mínimos actuales. Además, el plan incluye gravámenes para productos que hasta ahora han tenido tratamientos muy desiguales entre países, como líquidos de vapeo y bolsas de nicotina. Resumiendo más impuestos para todos los productos, tanto tabaco como alternativas.

La segunda pata es la TPD, la directiva que define las reglas del producto como ingredientes, presentación, etiquetado, trazabilidad y, en general, las condiciones para que un artículo pueda venderse en el mercado interior. Aquí el foco se desplaza hacia los llamados productos emergentes. Si el marco se endurece sin una transición que mantenga una oferta regulada y competitiva, se corre el riesgo de empujar la demanda hacia canales opacos.

Más precio en Europa es más ilegalidad

La fotografía europea ya muestra un repunte del tabaco ilícito. En 2024, el consumo de cigarrillos ilegales en la UE alcanzó su nivel más alto desde 2015, según cifras del informe anual elaborado por KPMG. Es un patrón por el que al aumentar los precios también lo hace la falsificación y el contrabando.

Francia es el ejemplo más citado. Con un precio del paquete entre los más altos de Europa, el consumo ilegal ha escalado hasta niveles que ya condicionan la política fiscal. En 2024, el informe atribuye al mercado ilícito francés un volumen de 18,7 mil millones de cigarrillos, con pérdidas fiscales potenciales estimadas en 9.400 millones de euros.

Países Bajos también ilustra el efecto “elasticidad por frontera”, ya que cuando el precio sube con fuerza, parte del consumo se desplaza a compras transfronterizas o directamente a canales ilegales. El mismo informe sitúa allí el ilícito en el 17,9% del consumo, con un impacto recaudatorio cercano a 900 millones.

Bélgica aporta otra lección, más directa, pues cerrar el canal legal no borra la demanda. Tras prohibir la venta de bolsas de nicotina en octubre de 2023, un año después seguían siendo fáciles de encontrar en tiendas, según explica The Brussels Times. La portavoz del Ministerio de Sanidad relató cómo algunos vendedores las ocultaban en “lavadoras, cajas de patatas fritas u hornos”, y los datos oficiales reflejaron incumplimientos en cientos de establecimientos inspeccionados.

España, las señales preocupantes y una amenaza que se moderniza

España no es ajena a esta dinámica. La circulación de cigarrillos falsificados y el impacto fiscal del comercio ilícito ya aparecen en estimaciones difundidas por medios nacionales, en un contexto de repunte europeo. A esto se suma que la logística del contrabando evoluciona, y en el Campo de Gibraltar (que ya hemos citado más arriba) ya se investiga el uso de drones como vía para introducir tabaco ilegal.

Si la ecuación termina siendo “más precio y menos opciones legales”, el incentivo para falsificar cajetillas, importar mercancía irregular o expandir redes de distribución aumenta. Y con los productos emergentes aparece un riesgo añadido: la entrada de vapers falsificados o bolsas de nicotina ilegales a través de canales internacionales, aprovechando vacíos regulatorios y una demanda insatisfecha.