Cada mes de diciembre, millones de españoles depositan su esperanza en los tradicionales décimos de la Lotería de Navidad, un sorteo que constituye un auténtico fenómeno social y económico. Pero, detrás de la ilusión y las imágenes de celebraciones se esconde una red de más de 4.000 administraciones repartidas por todo el país, cuya viabilidad depende, en gran parte, de esta campaña.
Sin embargo, la estabilidad de este sector se ve, muchas veces, amenazada por los márgenes ajustados, las comisiones congeladas y unos costes cada vez más difíciles de asumir para los pequeños empresarios.
Qué beneficio obtiene una administración de lotería en España
Belén Torrente es titular de la administración de Lotería Botes de Suerte 377, ubicada en el barrio madrileño de Chamartín, y resume con crudeza, en una entrevista para ‘El Español’, la situación que atraviesan miles de loteros en España. “Trabajo 60 horas semanales, o incluso más, y conseguimos una rentabilidad anual del 4%, aunque en los primeros años todo eran pérdidas por el impacto de la pandemia”.
Además, asegura que compagina la gestión de la administración, inaugurada en 2020, con su trabajo como auditora de cuentas, una dualidad que considera imprescindible para mantener la viabilidad del negocio.
“90 céntimos por cada décimo vendido”
La campaña de Navidad, que comenzó en julio y culmina cada año con el sorteo extraordinario del 22 de diciembre, representa un momento crucial para la supervivencia de estos negocios. Sin embargo, la realidad económica dista mucho de la imagen festiva que rodea a la Lotería de Navidad.
Según explica Torrente, “la comisión que obtenemos por la venta de décimos apenas alcanza el 4,5% del precio del billete, lo que se traduce en 90 céntimos por cada décimo vendido”. El resto de la recaudación se reparte entre los premios, que absorben el 70% del total, y el Estado, que retiene el 30%.
Una situación que contrasta con otros sorteos como Euromillones o Bonoloto, donde la comisión se eleva al 6%, aunque el volumen de ventas sea menor y el esfuerzo requerido, según la lotera, “mucho más bajo”.
La entrevista, realizada antes del sorteo de la Lotería de Navidad, Torrente confesó que esperaba vender “entre 25.000 y 28.000 décimos”, lo que le supondría unos ingresos de unos 25.000 euros, fundamentales para hacer frente a los costes de alquiler, contratación de personal y cotizaciones sociales.
Quejas por parte de los loteros
De esta manera, el sector lleva reclamando desde hace años una actualización de las condiciones económicas. Una de las principales demandas es elevar el premio de El Gordo de 400.000 a 500.000 euros por décimo, acompañado de una subida del precio del décimo de 20 a 25 euros, una medida que consideran necesaria dado que, según argumentan, “somos el único producto que no ha subido de precio en los últimos 20 años”.
Pero, por el momento, ni el Estado ni la Sociedad Estatal de Loterías han anunciado medidas para revisar las condiciones que rigen la venta de lotería. “El objetivo, muy a largo plazo, sería dedicarme en exclusiva a repartir suerte entre los españoles”, concluye Torrente, consciente de que, mientras tanto, la estabilidad de su negocio depende en gran medida de un sorteo que supone el sustento económico de miles de familias hoy en día.

