Tener un negocio con un punto de recogida de paquetes puede suponer una oportunidad perfecta para ganar dinero y darse a conocer. Cajas apiladas, repartidores entrando y saliendo constantemente y colas de clientes a diario dan la sensación de que se trata de una actividad muy rentable, pero la realidad económica detrás de este servicio es mucho más ajustada de lo que muchos imaginan.
Es el caso de Antonio, dueño de un supermercado de barrio que también funciona como punto de recogida para varias empresas de mensajería. En una entrevista publicada en el canal de YouTube de Adrián G. Marín, explica cómo funciona realmente este negocio y cuáles son los ingresos que puede generar.
A pesar del gran volumen que maneja cada día, reconoce que los beneficios son muy limitados y que el servicio funciona más como un complemento que como una fuente principal de ingresos.
UPS, SEUR, Correos Express, Amazon…
Antonio explica que trabaja con varias empresas de transporte y que el flujo de paquetes es constante. Actualmente colabora con Inpost, UPS, GLS, DHL, SEUR, Celéritas, Correos Express y Amazon.
El sistema de pago es sencillo: cada una paga una pequeña cantidad por recibir o entregar uno. Según detalla, la media del sector es muy reducida. En sus propias palabras, “la media sería un aproximado de ser un 0,13 céntimos” por cada operación. Esto significa que, cuando un bulto entra en el establecimiento y posteriormente es recogido por el cliente, el ingreso total ronda los 26 céntimos.
Las diferencias entre ellas también son notables. Antonio explica que “generalmente el que paga más es UPS, 18 céntimos por entrada como 18 céntimos de salida”, mientras que otras compañías ofrecen cantidades más reducidas.
A pesar de estos márgenes, el volumen puede ser muy elevado. Según relata, cuando se suman todas con las que trabaja, puede manejar entre 200 y 300 paquetes diarios, lo que obliga a reorganizar el espacio del local y a dedicar personal exclusivamente a gestionar la logística.
Una facturación media de 300 euros al mes y hasta 800 en campañas puntuales
Aunque el flujo de trabajo puede ser intenso, los ingresos mensuales que genera este servicio son bastante modestos. Antonio explica que la facturación media suele situarse en torno a “unos 300, 350 euros mensuales” entre todas las empresas de transporte.
Hay momentos del año en los que el volumen aumenta considerablemente, especialmente en campañas comerciales como el inicio del curso escolar, Halloween o Navidad. En esos periodos puede facturar cifras más altas. Según cuenta, “puede llegar a unos 800 euros mensuales entre todas las compañías”.
Sin embargo, incluso en los mejores meses, este servicio no es suficiente para sostener el negocio por sí sola. Por ese motivo, Antonio lo considera un apoyo para su actividad principal, que sigue siendo la venta de productos en el supermercado.
Una oportunidad para que los que entran, le conozcan
Uno de los principales motivos por los que muchos comercios aceptan convertirse en punto de recogida es el tráfico de personas que genera. Cada paquete trae consigo a un cliente potencial que entra al establecimiento.
En el caso del supermercado de Antonio, la afluencia diaria es notable. El propio comerciante explica que “generalmente están entrando un aproximado entre 100 personas diarias”.
Sin embargo, la mayoría de esas personas solo entra a recoger su pedido y se marcha. Según señala, “solamente un 10%” termina comprando algún producto en la tienda.
Esto significa que, de cada 100 clientes que entran al establecimiento por esta razón, alrededor de 90 se marchan sin realizar ninguna compra. Aun así, el tráfico generado puede ayudar a dar visibilidad a su empresa y captar nuevos clientes ocasionales.
La cantidad también implica una carga de trabajo considerable. Antonio explica que al principio gestionaba el servicio él solo, pero que con el crecimiento de este servicio fue necesario organizar un equipo para recepcionar, clasificar y entregar los paquetes.
La gestión puede ser complicada, especialmente cuando coinciden repartidores, clientes y compradores del local al mismo tiempo. Además, cualquier error puede tener consecuencias económicas. Si uno se pierde o se entrega por error, el comercio puede verse obligado a asumir el coste del producto.
Por este motivo, Antonio es claro sobre las posibilidades reales del negocio. A su juicio, puede servir como complemento o apoyo para atraer clientes, pero no como actividad principal.
De hecho, reconoce que “vivir generalmente de paquetería no te da para vivir”, una conclusión que resume la realidad de un sector donde el trabajo es intenso y los beneficios se miden en céntimos por unidad.

