Cada persona lleva una ‘mochila’ a sus espaldas y esto puede reflejarse no solo en su personalidad o en la forma que tiene de afrontar la vida, sino también en la forma en que administra su dinero. Así lo ha explicado Ale Osorio, experta en la psicología del dinero, que ha aclarado lo que es el trauma financiero usando a su abuela como ejemplo.
“Toda la vida viví pensando que mi abuela era la persona más tacaña del mundo y una vez le ponemos una etiqueta a alguien, es muy difícil quitarle esa etiqueta”, comienza explicando, añadiendo que, fue en el momento en que empezó con el doctorado, cuando se dio cuenta del problema que tenía su abuela y el trauma que venía arrastrando en el ámbito de la economía.
“Mi abuela venía de una familia de 10 hermanos donde vivieron una pobreza absoluta en la que no tenían ni para comer. Yo de esto me enteré hace un año y, claro, mi abuela vivió en tal pobreza en la que no tenían para comer, no tenían absolutamente nada, que cuando por fin tuvo, siguió viviendo una mentalidad de pobreza absoluta”, relata en su vídeo de TikTok (@noestamosarruinadas).
Una historia que le condicionó al final su estilo de vida, con una concepción extrema de que el ahorro siempre debía ir por delante: “Mi abuela veía el dinero como algo que había que proteger bajo cualquier circunstancia porque no quería volver a vivir lo que vivió de pequeña, que fue no tener ni para comer”. Es así incluso aunque estuviera la salud de por medio: “Tiene 84 años, ha tenido dinero, tal vez no mucho, pero ha tenido, y sigue viviendo como si le fuese a faltar en cualquier momento. Aunque sea incluso hacerse una operación de rodilla para la cual tiene el dinero, prefiere no hacerlo simplemente por preservarlo”.
“Mi abuela sigue viviendo en el trauma y pensando que en algún momento va a faltar, lo que quiere es sentirse protegida”
Tal y como explica Ale, para la mayoría, el comportamiento anterior podría traducirse en tacañería, pero la realidad es otra: “Mi abuela sigue viviendo en el trauma y sigue pensando que en algún momento va a faltar. Lo que quiere es sentirse protegida”.
Así pues, el trauma financiero puede explicarse de la siguiente forma: “Haber vivido una situación tan extrema que te ha hecho sentir miedo de relacionarte con el dinero o te ha hecho sentir que para lo único que sirve el dinero es para protegerlo para que esto no vuelva a ocurrir”.
Es el caso de su abuela, explicando Ale que apenas ha viajado o no ha disfrutado de salir a comer fuera a un restaurante tranquila. Por ello, advierte que es muy fácil juzgar a la gente por su tacañería o lo opuesto, querer invitar siempre, pero realmente es el impacto que una experiencia ha tenido en su propio comportamiento.
“Cuando vemos reacciones completamente desproporcionadas con el dinero, como el caso de mi abuela, que es acumular sin sentido, bloquearte al mirar tu cuenta bancaria, una ansiedad intensa ante cualquier gasto, independientemente de que te lo puedas permitir, o, por el contrario, una evitación total de cualquier cosa relacionada con dinero, sea hablar de él, es trauma financiero”, detalla.
Como los demás traumas, reitera que “siempre hay alguna historia detrás, algún momento concreto, una situación concreta que hizo que para ti el dinero fuese algo que, cuando aparecía, tenías que reaccionar o comportarte de determinada manera”.
Por ejemplo, puede ser una crisis familiar o económica (como la de 2008, donde muchas personas perdieron su empleo), migración o conflictos parentales, señalando la experta que “muchas personas evitan hablar de dinero porque si veían a sus padres discutir por dinero, para ellos automáticamente dinero es discusión”.
De ese modo, concluye que, a través del dinero, “vivimos en una memoria emocional activada que tenemos que entender, profundizar individualmente y trabajar. Es decir, quedarme con aquello que me ha funcionado y eliminar lo que ya no me funciona para poder vivir una relación sana”.

