Cipri, agricultor de Arganda del Rey, confiesa su sentir: “Más que ahogados, lo que estamos es asfixiados por la subida repentina del gasoil”, dice a Espejo Público.
Para alimentar a las familias y mantener en marcha las explotaciones, necesita llenar depósitos de miles de litros, pero la ayuda que llegará del Gobierno le parece simbólica. “A nosotros por 14.000 litros, que aproximadamente hoy en el mercado estaríamos hablando de unos 20.000 euros, nos van a proporcionar un pago único de apenas 700 euros”, denuncia. En su opinión, “no puede ser que los que más trabajamos dependiendo del gasoil (…) seamos los que estemos pagando los platos rotos”.
Un plan millonario que no les llega
El contexto general es este: el Gobierno ha aprobado un plan anticrisis de 80 medidas con una dotación de 5.000 millones de euros para amortiguar el impacto económico de la guerra en Oriente Próximo.
Dentro del paquete se incluyen rebajas de impuestos a la luz, el gas y los carburantes, con una bajada del IVA del 21% al 10% en los combustibles. Sobre el papel, el objetivo es aliviar la factura energética de hogares y empresas, especialmente de los sectores más dependientes del gasóleo, como la agricultura y el transporte.
Pero, sobre el terreno, agricultores como Cipri sienten que ese alivio se queda corto y llega tarde. “Nadie está a favor de la guerra, pero tampoco estamos a favor de que nos arruinemos y que se llenen las arcas del Estado”, critica.

Según explica, el gasóleo agrícola “ha subido más que el de automoción”. Mientras al ciudadano el gasoil del coche le subía unos 40 céntimos, él ha visto un incremento de 65 céntimos en un combustible “que ya estaba refinado desde hace más de 60 días”.
De la refinería al campo: la subida que no se entiende
Cipri pone un ejemplo muy concreto: "Si yo mañana compro un depósito de gasoil de 2.000 litros, el cual está a día de hoy a 1,55… Recuerdo que lo compré a 0,98 el 20 de febrero”. Esa subida brusca, asegura, no se justifica solo por la guerra, sino por lo que él considera pura “especulación”. Señala directamente a las petroleras: dice que “se están hinchando a costa de los consumidores y de los trabajadores”.
También mira al Gobierno, al que reprocha respuestas lentas y poco ambiciosas. Recuerda que, en la anterior crisis por la guerra de Ucrania, las sanciones multimillonarias llegaron “cuatro años después”, con una multa de 5 millones de euros frente a unos beneficios de 25 millones: una proporción que, en su opinión, no corrige los abusos. Mientras tanto, cada campaña agrícola se convierte en una ruleta rusa de costes.
El “descuento” que no cuadra en la cuenta
Uno de los puntos que más indignación genera es el diseño de las ayudas al gasoil. La rebaja lineal de 20 céntimos por litro, que tanto se anunció, a él le parece directamente “una estafa”.
Explica que el sistema no funciona como muchos creen: no es que el litro de gasoil agrícola baje automáticamente en el surtidor, sino que se calcula a posteriori. “La rebaja está en que van a coger los 365 días del año 2025, van a ver el consumo total de gasoil que hemos tenido… a nosotros por 14.000 litros (…) nos van a proporcionar un pago único de apenas 700 euros”, detalla.
La sensación es que, cuanto más trabaja, más pierde: “Cuanto más trabajas, más impuestos y más dinero estás pagando”. Su queja conecta con la de buena parte del sector primario, que ve cómo los costes de producción se disparan mientras los márgenes se estrechan. Para explotaciones pequeñas y medianas, esa diferencia puede marcar la línea entre seguir o cerrar.
“Que se suban a un tractor”
Por ello, Cipri lanza un mensaje directo a La Moncloa: pide a “Sánchez y a los ministros” que “se bajen, que se muevan a una ganadería, que se suban a un tractor y que vean cómo baja la aguja del gasoil metido 12 horas en la cabina”.
Reclama “soluciones inmediatas” y una medida clara: “Necesitamos, por fin, un gasóleo profesional” y “un tope al gasoil para hacer productivas las explotaciones a largo plazo”.
“No puede ser que los que más trabajamos dependiendo del gasoil, dando de comer a la gente, llevando la comida a los sitios, seamos los que estemos pagando los platos rotos del ‘no a la guerra’, del ‘sí a la guerra’ y de unos y de otros”, dice finalmente ante las cámaras de Antena 3.

