Zalo, vive en una cabaña de 14 m² en el campo: "Me ducho en un abrevadero, recorro 25 km para conseguir comida y construirla costó 3.000 euros"

Los precios imposibles en la ciudad están empujando a muchos hacia los pueblos. Buscan ahorrar y vivir con más calma, un cambio de vida que Zalo representa a la perfección

Zalo, vive en una cabaña de 14 m² en el campo |Redes Sociales.
Fecha de actualización:

Conseguir una vivienda en España se ha convertido en una auténtica carrera de fondo. El precio de la compra de la vivienda ronda ya los 2.100 a 2.600 euros por metro cuadrado, y el alquiler medio se sitúa en 14 a 15 euros/m2. Los datos del Ministerio de Vivienda confirman que los precios crecen mucho más rápido que los ingresos.  El resultado es que miles de jóvenes y familias han tenido que replantearse cómo y dónde vivir. 

Y es que, la crisis inmobiliaria ha empujado a muchos a abandonar las grandes capitales para intentar una vida mucho más sencilla y barata en el entorno rural. Algunos lo hacen por necesidad y otros, como Zalo, por convicción. 

Este joven español es un espíritu libre que decidió hacerlo por ambas razones. Metió su vida en unas cuantas maletas para vivir en una cabaña de 14 metros cuadrados, en plena montaña, apartado del ruido y de la sociedad en sí. 

“La construí en seis meses”

Zalo asegura que ponerla en marcha le costó 3.000 euros. La pequeña vivienda, levantada con bloques de termoarcilla y vigas de madera, está en una zona montañosa de Benasque, en Huesca. “Las tres vigas fueron 150 euros. Todo el esqueleto me costó unos 1.200 pavos y el revestimiento interior otros 1.600 euros”, explica. Sumando otros gastos, la cuenta llega a 3.000 euros. Sin embargo, confiesa que tuvo que añadirle 8.000 euros más de otro tipo de gastos.

Zalo lo ha hecho con sus manos y con ayuda de sus mejores amigos: desde la estructura hasta el aislamiento, pensado para soportar muy bajas temperaturas. “Está apoyada sobre bloques, no atornillada al suelo. El Ayuntamiento no puso inconvenientes”, dice, ya que “va a estar aquí solo un año”.

La vida en 14 metros cuadrados en medio de las montañas es sencilla, pero muy extrema. El joven se ducha en un abrevadero y recorre 25 minutos en coche para abastecerse, lo que se podría calcular en más de 20 kilómetros para conseguir comida para su dieta vegetariana.

Su rutina incluye desplazamientos de montaña hasta Benasque, donde compra en un Eroski, una frutería y una pequeña tienda de barrio. “Vivo en medio del amanecer y del atardecer, vivo en medio de la lluvia y de la tormenta”, confiesa.

“Es una experiencia de aprendizaje”

Lo que para algunos puede parecer una excentricidad, para otros es una alternativa ante un mercado que se ha vuelto inasumible. Según el INE, en España existen millones de viviendas vacías, muchas en manos de bancos o fondos inmobiliarios. 

Al mismo tiempo, los alquileres en las capitales se encuentran en su máximo histórico: en Madrid o Barcelona se pagan de media entre 21 y 24 euros el metro cuadrado, cifras fuera del alcance de la mayoría de los jóvenes.

Y es que, de acuerdo a los expertos, las nuevas generaciones ya destinan más del 40% de su salario al alquiler, cuando los organismos internacionales recomiendan no superar el 30%.

En contraste, alternativas como la casa de Zalo o vivir en barcos o autocaravanas, cada vez crecen más. Sin embargo, tal y como señala el español: “Es una experiencia de mucho aprendizaje y momentos únicos”. Lejos del consumo y la presión, este joven ha encontrado otro tipo de riqueza: el silencio, la naturaleza y la independencia.

Otras noticias interesantes

Lo más leído

Últimas noticias