Una jubilada de 62 años cuenta la verdad sobre jubilarse anticipadamente: “No eres indispensable en el trabajo, seguirán adelante sin ti. Si tuviera que volver, probablemente habría priorizado más mi salud”

Susie relata cómo la jubilación anticipada le hizo ganar tiempo y salud, y cómo la empresa superó rápidamente su ausencia.

Susie, 62 años, jubilada anticipadamente |YouTube
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Aunque en España y en otros países europeos la jubilación anticipada implica penalizaciones a la pensión y exige largos periodos de cotización, muchos trabajadores la consideran una vía para cuidar su salud, disponer de más tiempo personal y afrontar con mayor calidad de vida la última etapa profesional.

Así lo explica Susie, una jubilada de 62 años que ha relatado en el canal del creador de contenido Ari Taublieb cómo su jubilación anticipada le permitió tomar distancia del mundo laboral y replantear sus prioridades.

Ese cambio de perspectiva se entiende mejor si se tiene en cuenta el momento en que tomó la decisión. Susie se jubiló anticipadamente a los 58 años, mientras que su esposo, que hoy tiene 59, lo hizo todavía antes, a los 55. 

Ambos decidieron dejar de trabajar antes de la edad habitual, una opción poco común que ayuda a entender mejor su relato y refuerza su idea principal de cuando se rompe la rutina diaria del trabajo, la sensación de ser imprescindible y de vivir con prisas desaparece rápidamente.

Cuando el trabajo sigue sin ti

“Probablemente, te sientes muy importante en el trabajo, un activo crítico, pero créeme, te vas y ellos continúan”, afirma. Con esta idea, Susie cuestiona una de las creencias más extendidas en el mundo laboral, la de ser imprescindible. “Puede que necesiten a cuatro personas para sustituirte, pero encontrarán la manera”, añade, dejando claro que las empresas se adaptan rápido, incluso cuando se marcha alguien clave.

La reflexión de Susie no se queda solo en el trabajo, sino que también es personal. Al mirar atrás, reconoce que, si pudiera volver a empezar, habría cuidado más su salud. “Cuando estás trabajando, casi nunca tienes tiempo”, explica. 

Ahora, ya jubilada, nota como ese tiempo ganado se traduce en sentirse mejor. Lo confirma cuando habla con personas que siguen en activo y le dicen: “Te ves muy bien para tener 62”. Entonces piensa que la diferencia es que ahora sí tiene tiempo.

La desconexión tras la jubilación

El contraste se acentúa cuando observa desde fuera el mundo laboral que dejó atrás. Al entrar de vez en cuando en LinkedIn, Susie dice sentirse desconectada de los temas y conversaciones que antes ocupaban su día a día. Esa sensación se confirmó cuando aceptó hacer un proyecto puntual para su antigua empresa.

“Como ya me había jubilado y había apagado ese interruptor, la pasión había desaparecido. Estaba bien así. No me importaba”.

El testimonio de Susie no pretende animar a todo el mundo a jubilarse antes, pero sí invita a pensar en las prioridades. Su experiencia pone sobre la mesa cuánto peso tiene el trabajo en la vida de las personas y el impacto que puede tener en la salud y en el tiempo personal.

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