Un repartidor de Amazon tuvo que abandonar su furgoneta el pasado sábado 14 de febrero después de que el GPS le llevara hasta The Broomway, un antiguo sendero peatonal que se adentra en el estuario del Támesis, en el condado inglés de Essex. El vehículo quedó atrapado en el barro cuando la marea comenzaba a subir en una zona peligrosa y en la que está prohibido circular con vehículos, según informó The Telegraph.
El conductor se dirigía a Foulness Island, una isla propiedad del Ministerio de Defensa británico utilizada para pruebas de armamento y cuyo acceso está en gran parte restringido al público. El vehículo accedió a The Broomway “siguiendo una ruta GPS”, tal y como señaló el servicio de guardacostas HM Coastguard Southend en un comunicado recogido por el mismo diario británico.
Una vez atascado, el repartidor logró salir por sus propios medios y notificó lo ocurrido a la empresa. Posteriormente, Amazon coordinó la retirada del vehículo con la ayuda de un agricultor local, y la furgoneta fue recuperada el domingo por la tarde, según el medio inglés. Por su parte, el New York Post informó de que el conductor tuvo que dejar la furgoneta cuando el agua comenzaba a subir.
En la nota oficial, difundida el domingo y citada por The Telegraph, las autoridades subrayaron que “The Broomway no es una ruta para vehículos y solo debe recorrerse a pie con un guía que conozca las marismas”. Además, advirtieron de que se trata de un área “extremadamente peligrosa” situada en terrenos del Ministerio de Defensa y accesible únicamente cuando los campos de tiro no están activos y las barreras permanecen abiertas.
Un sendero histórico con más de un siglo de víctimas
El New York Post destacó que se trata de un sendero de unos diez kilómetros (seis millas) en el que, según los registros históricos, han muerto “al menos 100 personas” a lo largo de los siglos. Otros medios añadieron que un portavoz de Amazon confirmó la apertura de una investigación interna sobre lo ocurrido.
The Broomway es un camino con más de 600 años de historia que une la costa de Essex con Foulness Island. Su nombre procede de las “brooms”, unos haces de ramas que antiguamente marcaban el recorrido y que hoy ya no existen. La BBC señala que, según los archivos del consejo parroquial, cerca de un centenar de personas han muerto en ese lugar a lo largo de la historia y que la última víctima registrada falleció en 1919.
La ruta está gestionada por la empresa de defensa y seguridad QinetiQ y explica que solo puede cruzarse con seguridad si se hace con “cautela y conocimientos especializados” de la zona. Las autoridades locales advierten de que la marea puede subir más rápido de lo que una persona es capaz de correr y que la niebla, habitual en la zona, puede hacer que los caminantes se desorienten con facilidad, según recoge The Telegraph.