Sonia, pensionista, ex directora de una multinacional: "Con menos de 1.000 euros de pensión mi capacidad de ahorro es cero. Es una vergüenza lo que hay ahora"

Tras un accidente de tráfico en los años 90, Sonia pasó de tener un empleo estable en una multinacional a vivir con una pensión por incapacidad permanente que no alcanza los 1.000 euros al mes.

Sonia, pensionista |Viviendo en la calle, YouTube
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La realidad de muchas pensiones en España queda reflejada en testimonios como el de Sonia, una mujer que, tras sufrir un grave accidente de tráfico a principios de los años noventa, pasó de tener una carrera consolidada en una multinacional a vivir con una pensión por incapacidad permanente que no alcanza los 1.000 euros mensuales

Su historia se ha conocido a través de una entrevista en el canal de YouTube, Viviendo en la calle, donde ha hablado sin rodeos sobre su situación y el panorama actual. 

Sonia ha explicado que su vida cambió de forma radical tras el accidente. “Yo he sido directora de una multinacional, o sea que imagínate, me iba fabulosamente bien”, recuerda. Sin embargo, aquel episodio marcó un antes y un después en su vida laboral y personal. “Tuve el accidente y me fastidió la vida”, afirma con contundencia.

Una pensión que le impide ahorrar

Actualmente, Sonia percibe una pensión por incapacidad permanente que, según ella misma señala, “no llega a 1.000 euros”. Una cantidad con la que apenas cubre los gastos básicos. Cuando Jonathan, el entrevistador, le pregunta si con ese importe se puede vivir, su respuesta es clara: “Te tienes que apañar, no hay otra”.

“Ni una, cero. Entre vivienda, gastos y todo: cero”, responde al hablar de su capacidad de ahorro mensual. Una situación que, en su opinión, refleja un problema estructural tanto en las pensiones como en los salarios actuales.

Sonia compara su pensión con la de su padre para ilustrar lo que considera una injusticia. “A mí me ha quedado una pensión igual que a mi padre, que era autónomo, tenía gestorías e inmobiliarias, y está cobrando lo mismo que yo”, explica, subrayando que las diferencias en trayectorias laborales no siempre se traducen en diferencias en las prestaciones.

Menos poder adquisitivo y un mercado laboral debilitado

Para Sonia, la pérdida de poder adquisitivo es evidente. “No se puede ni comparar. Es una vergüenza lo que hay ahora, los salarios que hay. Igual que las pensiones”, afirma al comparar la situación actual con la de hace dos décadas. A su juicio, hoy se vive mucho peor: “Por supuesto, muchísimo peor. Lo digo porque lo he vivido yo y lo he visto”.

También denuncia un cambio profundo en las relaciones laborales. Recuerda que a principios de los años 2000 los trabajadores tenían mayor capacidad de negociación. “Yo recuerdo que te ibas a un trabajo, te ibas a otro, y te decían ‘espera, no te vayas, vamos a negociar’”, señala, algo que considera impensable en la actualidad.

El testimonio de Sonia pone rostro a una realidad que afecta a miles de pensionistas en España: carreras laborales truncadas, pensiones ajustadas y una sensación generalizada de retroceso en materia de derechos y calidad de vida. 

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