Silvia, pensionista: "Me aburría de ser jubilada, por eso estudié Derecho y me gradué a los 72 años con pura constancia"

Sin juegos en el móvil ni suscripciones de Internet. Así consiguió esta argentina graduarse tras cinco años de esfuerzo. Dejó atrás el qué dirán y se centró en lo más importante para ella: su carrera.

Silvia, pensionista: "Me aburría de ser jubilada, por eso estudié Derecho y me gradué a los 72 años con pura constancia" |Clarín.
Fecha de actualización:

Cada vez son más los jubilados que cambian los viajes y el estar en casa por cumplir un sueño más y volver a las aulas de la universidad. En España, este fenómeno tiene un nombre propio: los estudiantes de plata. Se trata de hombres y mujeres que, tras toda una vida de trabajo, deciden que nunca es tarde para aprender

Solo en los programas diseñados para mayores hay más de 40.000 matriculados en todo el país. El 66% son mujeres y la mayoría cumple un sueño que en su juventud no pudo permitirse por falta de tiempo o recursos. No buscan ejercer o competir, sino lo que el trabajo o el encargarse de la familia les quitó: el placer de aprender.

Sin embargo, hay quienes van más allá y se lanzan a estudiar un grado oficial junto a jóvenes de 18 o 20 años. Según el Ministerio de Universidades y el INE, unas 10.500 personas mayores de 60 años cursan hoy un grado o máster oficial. Derecho, Historia, Filosofía o Arte son las favoritas. 

La Asociación de Programas Universitarios para Mayores (AEPUM) define esta tendencia como una “revolución silenciosa” que combina la cultura, la salud mental y la socialización. En solo una década, los universitarios mayores de 60 años han crecido un 25%, mientras que las aulas pierden algunos jóvenes por el descenso de la natalidad.

“No le encontré sentido a resignarme como jubilada”

Silvia Maggio es una argentina de 72 años que es un claro ejemplo de este movimiento. Psicóloga y enfermera de profesión, descubrió que el retiro no era como lo imaginaba. “Cuando me jubilé, empecé a hacer todo lo que los jubilados encuentran como divertido: viajar, ir a gimnasia… pero me aburría muchísimo. No le encontré sentido a resignarme a vivir como jubilada”, confiesa a Cadena 3, medio de comunicación argentino.

Es por ello que decidió empezar una nueva carrera universitaria. Esta vez se trataría de Derecho en la Universidad Nacional de La Matanza. Lo hizo con bastón en mano, pero con una determinación que llamó la atención de todos. 

“Te da la cabeza a cualquier edad. Los ‘no’ los ponés vos. Si a los 72 años yo pude, cualquiera puede. No tengo nada extraordinario más que la constancia de ir, no faltar y leer mucho”, explica. Silvia se costeó los estudios con su pensión de jubilación, aprovechando becas, comedores universitarios y bibliotecas públicas. Tiene claro que “el que quiere estudiar, tiene todas las herramientas”. 

Durante los cinco años de carrera se impuso la disciplina por delante: nada de redes ni distracciones. “Suspendí los jueguitos del celular y las suscripciones. Solo estudiaba”.  Sin embargo, la pandemia fue el único obstáculo al que se enfrentó, ya que no tenía un ordenador con Internet, pero retomó las clases y se graduó rindiendo hasta cinco asignaturas por cuatrimestre.

Los expertos coinciden: estudiar a partir de los 60 años mejora la memoria, retrasa el deterioro cognitivo y combate la soledad no deseada. Aunque a Silvia la cuestionaron constantemente diciéndole que “estaba loca o para qué estudiar a estas alturas”, confió en ella para conseguir sus sueños.

Otras noticias interesantes

Lo más leído

Últimas noticias