La Semana Santa ha empezado con frío y paraguas en mano. Sin embargo, Mario Picazo, meteorólogo, ha anunciado un cambio importante: el sol y calor ganarán terreno estos días, aunque el Viernes Santo podría traer una sorpresa invernal para el cierre.
Y es que el arranque de la semana estuvo marcado por la necesidad de sujetarse bien el sombrero. Picazo advierte que este martes, el vendabal que ha estado acompañando durante los últimos días, empezará a retirarse, permitiendo que las temperaturas inicien una escalada generalizada. Es el momento de disfrutar de un ambiente más estable, aunque siempre mirando de reojo al norte, por donde todavía se cuelan algunos restos de inestabilidad.
Un Viernes Santo a más de 25 ºC
Si hay un día marcado en el calendario de Picazo, ese es el próximo viernes. "Las temperaturas cambian radicalmente", asegura el experto. Para entonces, el ambiente será mucho más suave en casi todas las capitales españolas. El calor ganará terreno especialmente en el sur peninsular, donde se superarán holgadamente los 25 grados.
Esta estabilización térmica es el respiro que esperaban las cofradías y los turistas. El sol ganará la batalla y permitirá que las procesiones luzcan con un tiempo envidiable. Sin embargo, Picazo pide no confiarse del todo: mientras el sur disfruta del calor, por el norte podría empezar a asomar un frente que atravesaría la península de cara al fin de semana.
Una posible “incursión gélida” para el fin de semana
La incertidumbre se concentra en el sábado y Domingo de Resurrección. Aunque la semana sea cálida, los modelos sugieren que para finalizar esta Semana Santa podríamos tener una nueva incursión de aire frío.
El meteorólogo vigila de cerca la posibilidad de que la lluvia vuelva a entrar por el norte y barra el país, desplomando de nuevo los termómetros justo cuando pensábamos que el invierno se había ido.
"Veremos qué pasa el fin de semana que viene", comenta Picazo, prometiendo actualizaciones constantes. Lo que parece claro es que la Semana Santa de 2026 será de todo menos monótona: empezó fría, tendrá un corazón cálido y podría despedirse con un último zarpazo invernal.