Kandy García, 90 años, tiene una buena pensión y viaja sola por el mundo: “en India vivo con 6 euros al día”

Conocida como “la abuelita mochilera”, esta exabogada ha recorrido más de 80 países desde que se jubiló y demuestra que viajar barato es posible a los 90 años.

Kandy García |TVE
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Cada vez son más los jubilados que buscan aprovechar su pensión para viajar y cambiar de vida. Pero pocos casos llaman tanto la atención como el de Kandy García, una española de 90 años que ha recorrido más de 80 países viajando sola con su mochila y gastando mucho menos de lo que cualquier podría imaginar. 

Kandy, ahora conocida en redes sociales como ‘Abuelita Mochilera’, fue abogada durante toda su vida laboral y decidió dar un giro radical tras jubilarse a los 65 años. Aunque reconoce tener “una buena pensión”, su forma de viajar está muy lejos del lujo. Su filosofía es clara: gastar lo mínimo y adaptarse a cada destino. “En India vivo con 6 euros al día”, asegura, una cifra que resume su manera de entender los viajes.

Su deseo por recorrer el mundo no es una idea que llegase con la jubilación. Con solo 21 años conoció a un extranjero en el camping de sus padres, en Oiartzun (Guipúzcoa), que estaba dando la vuelta al mundo. Décadas después, decidió hacer lo mismo. “Cuando te jubilas empieza otra vida”, defiende.

Desde entonces, ha viajado sin parar, priorizando siempre la experiencia frente al gasto. Su forma de moverse es sencilla: transporte público, mochila y adaptación total a cada país. Esa filosofía le ha permitido recorrer destinos muy distintos sin necesidad de grandes presupuestos ni comodidades.

Viajar con poco dinero y sin compañía: su fórmula para recorrer el mundo a los 90 años

Durante años, Kandy ha viajado completamente sola, algo que ha sorprendido incluso a su entorno. “Yo iba siempre sola con la mochila. Era yo y mi mochila; mi mochila y yo”, explicaba en una entrevista en TVE.

Lejos de taxis o viajes organizados, su forma de viajar pasa por integrarse en la vida local. En India, por ejemplo, se movía en autobuses públicos y evitaba cualquier gasto innecesario. “No había de esos que ahora me cojo un taxi para mí. Eso no”, explicaba.

Incluso en situaciones complicadas, como un monzón que la sorprendió viajando en la parte superior de un autobús lleno de gente, mantuvo su filosofía de seguir adelante. “Me quedé con la mochila agarradita… y digo, bueno, lo que pase pasa”, recordaba.

A pesar del miedo, nunca se planteó abandonar. “Le dije a mi mochila: ‘¿No te parece que ya está bien?’”, contaba entre risas, antes de explicar que decidió continuar. “Total, por esto ya no va a repetirse… con lo cual mi mochila y yo dimos la vuelta al mundo”.

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