No es algo raro que muchas personas cuando envejecen se enfrentan a la soledad, y en el caso de vivir en un pueblo a la falta de servicios. Por este motivo, además de por problemas médicos, se ven forzados a abandonar su entorno para ingresar en residencias, pese a no querer renunciar a su independencia. Frente a esta realidad, un pequeño pueblo francés, ha desarrollado una idea innovadora, crear un barrio pensado exclusivamente para personas mayores autónomas, con viviendas accesibles, atención sanitaria local y un centro comunitario que fomenta la convivencia.
Según la información publicada en Ici, con este proyecto se han construido nueve viviendas unifamiliares de una sola planta, diseñadas para facilitar la movilidad y adaptadas a las necesidades de los mayores. Estas casas permiten que sus residentes mantengan un estilo de vida independiente sin renunciar a la cercanía de los servicios básicos.
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Para ello, uno de los elementos clave, además de la construcción de las viviendas, ha sido la rehabilitación de un antiguo edificio del centro del pueblo, que ha sido convertido en un espacio comunitario que acoge actividades como talleres, encuentros sociales y sesiones de ejercicio. Esta oferta ha contribuido a fomentar la convivencia entre los mayores, reduciendo así el sentimiento de soledad.
Un modelo que ya quieren copiar los pueblos vecinos
Pero este modelo implantado en la localidad francesa de Montgesty, es mucho más que viviendas y un centro de ocio. Pretende cubrir todas las necesidades básicas de los mayores, por lo que incluye también la prestación regular de servicios sanitarios. Profesionales como fisioterapeutas, podólogos y osteópatas visitan periódicamente el pueblo, evitando desplazamientos a los centros urbanos más cercanos, algo especialmente valorado por una población con movilidad reducida.
El alcalde, explicó que la decisión de crear este espacio vino motivada por la necesidad de ofrecer alternativas reales a las residencias tradicionales. “Era evidente que muchos mayores no querían abandonar su casa ni trasladarse a una ciudad. Había que pensar una solución que encajara con su estilo de vida”.
El proyecto ha sido financiado en un 80% con fondos públicos, procedentes principalmente de programas de apoyo al medio rural y al envejecimiento activo, y varios pueblos vecinos ya han mostrado interés por replicar el modelo.
Y es que el impacto de la iniciativa ha sido evidente, los mayores pueden seguir llevando una vida independiente y tienen la posibilidad de seguir participando activamente en la vida del pueblo.