Paula, 23 años, cobra más de 2.000 euros al mes por un trabajo sin formación: "Llegué sin saber nada, ahora trabajo 8 horas, ahorro y tengo el resto del día para mi"

En un país donde muchos jóvenes se sienten atrapados en trabajos precarios y mal pagados, un trabajo sencillo en el extranjero puede ser la puerta de entrada para ahorrar y ganar estabilidad.

Paula. |TikTok|@viajandoconpaula
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Los datos no fallan: tan solo en enero de 2026, se calcula que hay más de 2,9 millones de españoles viviendo fuera de España, y cada año cerca de 80.000 jóvenes y profesionales se marchan al extranjero, sobre todo a países de la Unión Europea.

El perfil de este ‘nuevo migrante’ ha cambiado de tal forma, que ahora, el 65%  tiene estudios universitarios o de posgrado, y la mayoría se encuentra entre los 25 y 40 años, la edad de mayor productividad laboral.

Muchos no se van por desempleo, sino por sobrecualificación y salarios bajos. Es justo en sectores como el tecnológico y el sanitario, donde los sueldos en otras partes de Europa chocan con los que hay en España. Pero no solo los titulados se van.

Cada vez son más los jóvenes que encuentran en otros países trabajos sencillos o sin formación específica, sueldos con los que poder vivir cómodamente. Esto es justo lo que le sucedió a Paula, una española que con apenas 23 años, decidió meter su vida en una maleta y recorrer miles de kilómetros para poder encontrar un trabajo que le aligerara el bolsillo.

“Paso 8 horas de 'palique' con una amiga”

Paula llegó a Holanda sin saber casi nada  de lo que iba a hacer. Gracias a una Empresa de Trabajo Temporal (ETT), pudo encontrar alojamiento y trabajo de una manera muy fácil. Ahora, está trabajando para JD Sports, en un almacén de logística. 

“Hay varias funciones dentro de la fábrica: picking, por ejemplo, consiste en ir cogiendo prendas, escanearlas y volverlas a meter en cajas durante ocho horas”, explica en sus redes sociales. Sin embargo, ella se encarga de una función mucho más fácil: cortar cartones. 

“Paso ocho horas cortando cartones, y como me ponen siempre junto a una amiga, son horas de palique”, dice a sus seguidores. Este trabajo no requiere mucho esfuerzo ni un nivel avanzado de inglés. Asegura que “inglés, hablo a lo mejor una vez al día”. Aunque llegó con la idea de aprender el idioma, afirma que debido a esto, “no estoy aprendiendo nada”.

El salario lo compensa todo. Cobra más de 2.000 euros al mes, trabaja 8 horas al día y, según ella, “se gana bien”. Pero no todo es color de rosa. Para ella, el gran problema son los horarios rotativos. 

“Tenemos tres horarios fijos que son de 6 de la mañana a 2 de la tarde, de 2 de la tarde a 10 de la noche y de 10 de la noche a 6 de la mañana. Cada semana te mandan un planning por una aplicación y te ponen los turnos de trabajo y descanso”, explica.

Compartir casa con 27 personas 

El alojamiento es otro mundo. Paula comparte casa con 27 personas, aunque muchos se han ido ya de vacaciones. “Estamos en un pueblo perdido.  El coche no nos dejan usarlo más allá de lo que es nuestro pueblo, aunque existe la posibilidad de pagar un poco más para poder moverte con él”, relata.

Afirma estar “súper contenta”, ya que e trabajo es fácil, “se gana bien, estoy conociendo a mucha gente y la experiencia es ‘súper chula’”. “Para ahorrar dinero está genial”, añade. Paula lo tiene claro: para iniciarte en un país extranjero, confiesa que Holanda es una gran oportunidad de la cual “no me arrepiento”.

 

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