Hay quienes se despiertan antes de que salga el sol para hacer deporte, coger un tren o simplemente hacerse el desayuno. Sin embargo, María Fernández lo hace para ponerse rumbo al aeropuerto de San Pablo de Sevilla y coger el primer vuelo a Barcelona.
Tal y como cuenta en sus redes sociales, vive en Barcelona, pero cada jueves o viernes regresa a su casa, en Sevilla y los lunes vuelve otra vez. Así, todas las semanas. “Empiezo el día volando y despertándome a las 05:00 de la mañana para decir adiós a mi querida Sevilla para ir a Barcelona, que es donde trabajo”, explica la joven.
Tiene 28 años y menos de un 10% de discapacidad visual. Su vida “no siempre es fácil”, pero con actitud y una rutina establecida consigue su propósito para cumplir sus sueños. “Yo lo veo normal, porque llevo ocho años viviendo así. La discapacidad no me quitó la autonomía, me obligó a aprenderla de otra manera”, cuenta a Informativos Telecinco.
El diagnóstico de María
En España, el paro juvenil supera el 27%, uno de los más altos de la Unión Europea, según Eurostat. A ello se le suma que muchos jóvenes se encuentran con empleos precarios o temporales que no les motivan. Solo el 15% de los menores de 30 años tiene un contrato indefinido, lo que obliga a miles a malvivir con salarios bajos y sin estabilidad.
La escasez de oportunidades, además, fuerzan a muchos de ellos a desplazarse a cientos de kilómetros cada día para poder trabajar. En regiones como Aragón o Castilla-La Mancha, el 20% de los trabajadores jóvenes viaja más de 100 kilómetros para ir a la oficina, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). María Fernanda lo sabe muy bien.
Hasta los 20 años, María veía con normalidad, estudiaba enfermería y conducía, tal y como se detalla en Informativos Telecinco, pero en unos meses su vida se complicó. “Pasé de ver bien a tener un 0,05% en un ojo y un 0,02% en el otro”, detalla.
Le diagnosticaron neuropatía óptica de Leber, un padecimiento genético. Su hermano y ella son los únicos que la padecen. Fue ahí cuando se enfiló en la ONCE vendiendo cupones, pero aprendió a manejar herramientas adaptadas, permitiéndole recuperar la independencia.
Desde entonces, es instructora de tiflotecnología: “la profe de móviles y ordenadores” para personas ciegas o con una visión reducida. Este trabajo la llevó a vivir a Barcelona temporalmente.
“Voy en ‘modo guay’”
“Solo viajo los fines de semana a Sevilla para estar con la familia”, confiesa. De acuerdo a la joven, cada lunes, coge un vuelo Sevilla-Barcelona para volver a la oficina. Cuando tiene que hacer estos viajes, después de aterrizar, pide asistencia en el aeropuerto, un servicio totalmente gratuito para personas, que como ella, sufren de discapacidad.
“Voy en ‘modo guay’ en el cochecito hasta la parada del autobús, que es lo siguiente que necesito coger para poder llegar a mi trabajo”, asegura. Desayuna con rapidez lo de siempre: un bocadillo de tortilla y mayonesa “para tener energía para lo que me queda de día”.
Además de su empleo en la ONCE, también trabaja en una inmobiliaria online que creó con su pareja. “Soy autónoma al 100%. No conduzco, pero cojo trenes, vuelos, lo que haga falta”, detalla la joven durante la entrevista en los informativos.