María lleva 2 años viviendo en España con sus dos hijas. Es de Santander, Colombia. Cuando decidió dejar su país, la primera opción en la que pensó no fue España, sino Estados Unidos. Llegó a la frontera con el que por entonces era su pareja, y sus dos hijas, de 3 y 5 años. Después de un largo viaje en coche, de enfermar, no pudieron entrar y decidieron volver por dónde habían venido.
La historia de María podría ser la de muchas otras personas migrantes que huyen de su país por cuestiones de supervivencia, pero su historia es única, y su motivación para reorganizar su viaje y venir a España se debe a sus hijas. “Esto más que un sueño es algo que quiero construir para ellas” reconoce a NoticiasTrabajo.
María llegó a Valencia hace dos años, a casa de una pareja de colombianos conocidos, donde pudo establecerse los primeros días. Gracias a su recomendación encontró trabajo en un sector inesperado para ella: el agrario. Desde entonces ha trabajado en diferentes cosechas con el mismo empleador. “Yo acá he trabajado en la recolecta de la naranja, de la mandarina, en la siembra de boniato, en el kiwi, en el kaki, en la poda”, afirma.
Aunque hoy su vida está ligada al trabajo en el campo, su camino hasta España estuvo marcado por varios intentos fallidos y decisiones difíciles.
11 de mayo: una fecha que “no olvidará”
Su salida hacia Estados Unidos terminó en la frontera el 11 de mayo, una fecha que asegura “no olvidará”. Ese mismo día se produjo un cierre que complicó el paso de muchas personas que se encontraban como ella, emigrando. “Precisamente ese día fue que cerraron las fronteras, donde estaba con muchísima guardia por todos los lados”, explica. A quienes llegaban les ofrecían solicitar una cita para iniciar el proceso de solicitud de asilo, pero en su caso la fecha se demoraba varios meses.
“Sacamos la cita y nos salía para agosto, como tres o cuatro meses después”, cuenta. La situación económica de la familia y el estado de salud tras el largo viaje hicieron imposible esperar tanto tiempo. “Nosotros íbamos cortos de dinero y mis hijas eran muy pequeñas”.
Ante esa situación decidieron regresar a Colombia. Para poder hacerlo, incluso tuvieron que pedir dinero prestado. “Para devolvernos nos tocó sacarle prestado a un familiar”, recuerda.
Seis meses después, tras reorganizar su situación, María volvió a intentar empezar una nueva vida fuera de su país. En esta ocasión el destino sería España. La decisión también estuvo marcada por la falta de oportunidades y por circunstancias personales que la llevaron a solicitar protección internacional. “Nosotros salimos del país con tema de asilo, de pedir refugio por situaciones que pasaron en Colombia”, explica.
“Yo me vine con plata prestada”
Para poder viajar a España, María tuvo que recurrir a un préstamo. Antes ya había vendido todo lo que tenía para intentar emigrar a Estados Unidos, por lo que cuando regresó a Colombia se encontró sin recursos.
“Cuando me devolví, quedé literal en la calle”, asegura. Fue entonces cuando una conocida que trabajaba en un banco le ayudó a conseguir un crédito que le permitió financiar el viaje. “Yo me vine con plata prestada”, afirma.
Ese dinero fue el que le permitió comprar el billete y viajar a Valencia, donde una pareja de amigos colombianos la acogió en sus primeros días en España. Gracias a ellos consiguió su primer trabajo en el campo.
El mensaje que lanza a otros migrantes
Dos años después de su llegada, María asegura que su experiencia le ha servido para comprender mejor la realidad de emigrar. Por eso intenta compartir su historia para que otras personas tengan expectativas más realistas antes de tomar la decisión de salir de su país. Lo hace en su cuenta de TikTok (@marialeticiabt27) donde acumula más de 240.000 seguidores.
“Yo siempre he dicho que nosotros los inmigrantes somos unos valientes”, afirma. Sin embargo, también advierte de que la experiencia no es sencilla y requiere una gran fortaleza emocional.
En su opinión, muchas personas migrantes llegan a Europa con la idea de que podrán ganar mucho dinero, algo que no siempre se corresponde con la realidad. “Nosotros por lo general nos venimos engañados en el tema de que acá se va a hacer dinero”, explica.
Por eso insiste en que quienes estén pensando en emigrar deben hacerlo con una visión más realista de lo que encontrarán. “Uno deja a la familia creyendo que viene a hacer dinero y eso no es una realidad”, afirma. Ya que ella vive al día para pagar sus gastos y los de sus hijas, sin posibilidad de ahorrar.
Aun así, María no se arrepiente de su decisión. Su principal objetivo sigue siendo ofrecer un futuro mejor a sus hijas, aunque el camino esté lleno de dificultades. Su consejo para quienes quieran seguir sus pasos es claro: “Si se vienen, que se vengan con mucha fortaleza mental porque se necesita demasiado”.