La entrevista de trabajo es uno de los pasos más importantes en cualquier proceso de selección. Más allá del currículum y la experiencia profesional, la actitud y la comunicación no verbal del candidato adquieren un peso cada vez mayor a ojos de los reclutadores. En un entorno laboral marcado por la competencia y la búsqueda de perfiles versátiles, el dominio de las habilidades interpersonales, también conocidas como ‘soft skills’, es clave para superar con éxito esta primera prueba.
Basándonos en esto, Eva Porto, psicóloga experta en Recursos Humanos, advierte a través de un vídeo publicado en su canal de YouTube (@evaportorrhh), de los 5 gestos que, en su opinión, ningún candidato debería realizar durante una entrevista de trabajo.
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Los 5 gestos que nunca debes hacer
El primer gesto que Eva desaconseja parece, a simple vista, inocuo; apoyar la cabeza en la mano o sujetarse la cabeza es una postura que puede transmitir una actitud de juicio o desinterés hacia el entrevistador.
En segundo lugar, advierte sobre una conducta cada vez más habitual, especialmente entre los jóvenes: mirar el teléfono móvil durante la entrevista. Este gesto, que puede parecer una acción involuntaria, resulta especialmente perjudicial en un contexto profesional, ya que transmite al entrevistador la impresión de que el candidato no está plenamente concentrado ni comprometido con la conversación.
El tercer comportamiento que no debemos hacer, según la experta, es rehuir la mirada de quien conduce el proceso, es decir, evitar de manera sistemática el contacto visual con el entrevistador. Este gesto, que a menudo responde a la timidez o a la incomodidad que experimentan muchos candidatos, puede interpretarse desde el otro lado de la mesa como una señal de inseguridad, falta de transparencia o incluso desinterés por el puesto ofertado.
Por el contrario, los especialistas en selección de personal coinciden en que mantener una mirada atenta, sin resultar desafiante, transmite confianza en uno mismo y disposición al diálogo, dos cualidades muy valoradas en cualquier entorno profesional.
Eva también señala la inconveniencia de cruzar los brazos o recostarse hacia atrás, gestos que pueden dar la impresión de desgana o poca implicación, además de que estas posturas suelen interpretarse como una actitud defensiva o de desapego frente al interlocutor.
Por último, jugar con el pelo o revisarse las puntas es interpretado como una señal de distracción, poco profesionalismo e incluso nerviosismo excesivo. Estos gestos pueden restar seriedad a la imagen del candidato y desviar la atención del mensaje que se desea transmitir.
Reacciones de los usuarios
Las recomendaciones de la experta, destinadas a mejorar la preparación de quienes buscan empleo, han generado un notable debate y diversos comentarios entre los usuarios de la plataforma.
Algunos de ellos han respondido con humor a los ejemplos planteados, como “Por suerte soy calvo y no puedo jugar con mi pelo, por lo demás tendré cuidado. Buen vídeo”. Otros consideran que algunos de estos consejos resultan innecesarios: “¿Hay alguien de verdad que haga eso? Lo único que entiendo es lo del contacto visual para la gente muy tímida”.
No faltan, además, quienes aprovechan la ocasión para criticar la actitud de ciertos entrevistadores. “¿Y si el reclutador bosteza sin parar, qué significa? A mí me tocó uno que venía de hacer ejercicio y tenía sus zapatillas, ropa y mochila tiradas por el suelo... también es feo que te reciban así. ¡Y eran empresas grandes!”, añaden.