La gestión de personal en la hostelería se ha convertido en un campo de batalla donde la confianza a veces sale cara. Muchos propietarios de pequeños negocios se enfrentan al reto de encontrar trabajadores que cumplan con los turnos acordados, lo que les lleva a tomar medidas de protección basadas en malas experiencias previas.
Es el caso de Anabel, una hostelera muy activa en redes sociales, que ha compartido en su cuenta de TikTok la razón por la que nunca paga a los trabajadores extra hasta que finalizan su último servicio de la semana. Una decisión drástica que tomó tras sufrir varios plantones: “Es algo que aprendí como lo aprendo todo, a base de guantazos”.
Según relata la empresaria, la dinámica es clara: asegurar la presencia del trabajador. “Pues resulta que yo cuando contrato un extra para el fin de semana no le pago hasta el domingo que es el último día”, explica Anabel.
La regla de oro: cobrar al final
Anabel estableció esta regla tras varias malas experiencias vividas por su buena fe al comienzo de regentar el restaurante. “Muchas veces al principio de tener el restaurante me pasó de ‘perdona, ¿me puedes dar lo de hoy?’. Y yo, claro que sí. Y no aparecer a trabajar al otro día”, lamenta.
Una situación que no solo le dejaba sin personal, sino asumiendo pérdidas económicas: “Teniendo yo que pagar los gastos que conlleva contratar a alguien”. Sin embargo, recientemente Anabel decidió saltarse su propia norma con un candidato al que consideraba contratar de forma indefinida.
“Habíamos pensado ampliar la plantilla, pero a mí ya como me gusta verle a la gente el plumero antes, le digo: ‘Ven el sábado a echar un extra, tú prueba sii te gusta el trabajo, y yo pruebo si me gusta’”, narra sobre el proceso de selección.
Durante la jornada del sábado, la experiencia fue positiva. El aspirante “trabajó bastante bien” y Anabel trató de ofrecerle las mejores condiciones, permitiéndole descansar cuando bajaba el trabajo.
El dinero por delante y la desaparición
Al ver el buen desempeño, Anabel quiso comprobar el compromiso real del trabajador antes de ofrecerle el contrato de 40 horas previsto para el martes. Le preguntó si quería volver al día siguiente y, rompiendo su hábito, le ofreció cobrar ese mismo día.
“Le digo yo misma: ‘¿Quieres que te pague lo de hoy? Algo que no es habitual en mí’”, explica. A su pregunta el trabajador respondió que sí, “que le vendría estupendo”.
El resultado, desgraciadamente, confirmó sus temores. Tras recibir el pago el sábado, el trabajador “no ha aparecido hoy”.
Ante la situación, su marido le cuestionó por qué no había seguido su propia regla: “¿Por qué no hiciste como todo el mundo? pagarle el domingo para que no nos dejara hoy tirados”. La respuesta de Anabel sentencia la realidad de buscar empleados comprometidos hoy en día: “Porque como el pensamiento era contratarlo para todos los días, quería poner a prueba su formalidad”.