Sue (83 años) sigue trabajando tras cuidar de sus nietos: “espero jubilarme a los 90”

Esta mujer sigue compaginando los cuidados con un trabajo a tiempo parcial, decidida a vivir hasta los 100 años por su nieto.

Una mujer mayor trabajando de cocinera |Envato
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Cualquier persona se imagina a los 80 años viviendo de una jubilación plena. Sin embargo, cada vez más personas retrasan su retiro laboral: bien porque no pueden subsistir económicamente, bien porque prefieren seguir activos. Sue Miller, de 83 años, es del último grupo, afirmando que le gusta trabajar y que quiere hacerlo hasta los 90 años.

Vive en Wisconsin y, además de cuidar a sus tres hijos, hizo lo propio con sus dos nietos y sus dos bisnietos. En la actualidad trabaja a tiempo parcial como cocinera y, a pesar de todas las dificultades que ha tenido que enfrentar, asegura sentirse “afortunada”: “incluso cuando las cosas se ponían realmente difíciles, siempre parecía surgir algo que me echaba una mano. Siempre había algún trabajo para mí. He sido una luchadora”, cuenta para ‘Business Insider’.

Parte de esa resiliencia se ve en la crianza de sus hijos que, si de por sí con tres es complicada, lo resultó aún más porque el mediano, David, tiene autismo: “Era extremadamente hiperactivo. Tenía suerte si conseguíamos dormir cuatro horas por noche”. Así, indica que criarlos a todos “fue una locura”.

En 1976 se divorció y se mudó con dos de sus hijos a Arizona, mientras que David se quedó en Wisconsin: “En aquel momento, Arizona no contaba con instalaciones adecuadas para él, y allí donde estaba estaba en muy buenas manos”, ya que estaba asistiendo a un centro de formación en el que estaba haciendo grandes progresos, como aprender a seguir una rutina.

“No lo teníamos todo, pero vivíamos cómodamente”

Tras dos años en Arizona, Sue pudo comprar un piso: “No lo teníamos todo, pero vivíamos cómodamente”. En este sentido, confiesa que evitaba endeudarse y se conformaba con ir a comprar a tiendas de segunda mano. Un sentido de la responsabilidad que enseñó a sus hijos: “Cuando los chicos se quedaron a vivir conmigo después del instituto, me pagaban un alquiler. No era mucho, y dependía de lo que pudieran permitirse, pero pensé que tenían que aprender a ser responsables”.

En la actualidad, su familia está dispersa: su hijo mayor vive en Minnesota con sus dos hijos. Su hija pequeña vive en Arizona, en su otra casa, y tiene dos hijos. De estos últimos, uno vive en Las Vegas y la otra, Christie, se mudó con Sue a los 16 años, cuando tuvo a Jaidden, su primer hijo. Seis años después, tuvo también a Jeremiah (sus dos bisnietos).

“Paul se quedó conmigo hasta los 24 años. Christie volvió a casa conmigo desde el hospital con su bebé. Ambos volvieron a estudiar y obtuvieron sus títulos”, cuenta al citado medio, explicando que estos nietos, realmente, la veían más como una madre.

“En mi casa se aplicaban las normas de la abuela, y tenían que cumplirlas. Todo tenía que volver a su sitio. Tenían tareas que hacer cada fin de semana. Lo mismo ocurría cuando mis bisnietos vivían conmigo. Siempre ha habido mucho amor”, explica, asegurando que esta situación le enseñó a ser muy ahorradora.

“Siempre trabajé y pagué mi casa antes de tiempo. He ayudado a todo el mundo cuando lo ha necesitado”, indica Sue, añadiendo que, por ello, “mucha gente me debe dinero”.

Cuando cumplió 65 años, pasó 7 sin trabajar

Sue se jubiló a los 65 años de forma forzosa, después de que la despidieran, trabajando en ese momento como contable de una fábrica. “No trabajé durante unos siete años, hasta enero de 2014. Mi madrastra sufrió un leve derrame cerebral, así que volví a Wisconsin para cuidar de ella”, relata, explicando que, al no tener que pagar un alquiler (ya que vivía con su madrastra), pudo seguir ayudando a su hija Christie.

Volver a Wisconsin también le permitió pasar más tiempo con su hijo David, que vive en una residencia. “Ahora tiene 62 años. Los fines de semana voy a recogerlo y salimos a comer o de compras”, cuenta. Asimismo, confiesa que va a Arizona a menudo: “Ojalá pudiera estar en los dos sitios a la vez. Echo especialmente de menos a mis bisnietos porque están muy lejos”.

En esta situación, decidió trabajar nuevamente para ganar un dinero extra: “Empecé como voluntaria y acabé trabajando en el comedor escolar. Llevo seis años trabajando a tiempo parcial en un distrito escolar local. Trabajo entre cuatro y cinco horas al día”, relata, afirmando orgullosa que, por primera vez, tiene “unos ahorros considerables”.

“No tengo muchas facturas que pagar, solo el seguro y los servicios públicos”, asegura, indicando que, realmente, con su pensión de la Seguridad Social le basta para “vivir sin necesidad de ingresos adicionales”, pero que a ella le “gusta trabajar”. De hecho, no va a dejar de hacerlo aunque le hayan diagnosticado cáncer, afirmando que quiere trabajar hasta los 90 años, cuando ya sí espera jubilarse.

“Tengo que llegar a los 100 por mi nieto, porque siempre le digo que voy a estar aquí durante mucho tiempo”, concluye.

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