No solo hemos visto colas en muchas gasolineras de toda España debido al subidón de la gasolina causado por la guerra en Oriente Medio, sino que esta demanda masiva también se está trasladando a los pedidos de crudo a gran escala. La petrolera Repsol ha decidido limitar de forma temporal los pedidos de carburante a sus grandes clientes en España tras la tensión provocada en los mercados internacionales del crudo y ver como sus capacidades logísticas podrían verse desbordadas.
La compañía explicó que restringía determinados pedidos ante el aumento de las cotizaciones y la elevada demanda registrada tras el inicio de la crisis en Oriente Próximo, según una carta enviada el lunes por la petrolera a sus operadores mayoristas y consultada por Vozpópuli.
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La comunicación, remitida por correo electrónico coincidiendo con la apertura de la actividad comercial al comienzo de la semana, advertía a los clientes de que no podrían realizar pedidos con entrega en el mismo día, una medida que la empresa justificó por la situación geopolítica y la volatilidad del mercado.
“Debido a la situación geopolítica y la subida de las cotizaciones, vamos a limitar los pedidos; no se podrán hacer pedidos de hoy para hoy”, señalaba el mensaje remitido por la compañía a sus operadores mayoristas.
Restricciones para evitar tensiones y especulación
La decisión llegó después de que la petrolera recibiera un volumen de pedidos superior al habitual tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán y la posterior respuesta del país asiático, un escenario que disparó la incertidumbre en los mercados energéticos y que podría provocar subidones en casi todo.
Ante el temor a nuevas subidas del crudo, algunos grandes compradores trataron de aumentar sus reservas de producto refinado, ya sea gasolina o diésel, para proteger márgenes o asegurarse suministro, lo que generó un pico de demanda que la empresa consideró difícil de gestionar logísticamente.
Fuentes de la compañía explicaron que la medida responde a “una comunicación a nuestros clientes mayoristas para limitar las entregas con solicitud y carga en el mismo día debido a la dificultad logística para atender el elevado volumen de peticiones”, subrayando que no se trata de un problema de falta de suministro sino de capacidad operativa puntual.
Las restricciones se aplican exclusivamente a clientes mayoristas que compran grandes volúmenes de carburante para su reventa o uso industrial, por lo que no afectan al suministro a los consumidores particulares en las estaciones de servicio.
La crisis en Irán dispara los precios energéticos
El trasfondo de esta decisión es la rápida escalada del precio del petróleo y del gas tras el estallido del conflicto en Oriente Próximo. El barril de Brent llegó a subir cerca de un 8% en la primera jornada tras la crisis, situándose en torno a los 78-80 dólares.
La tensión se ha visto agravada por el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el transporte mundial de petróleo y gas, lo que ha provocado temor a interrupciones en el suministro y ha elevado la prima de riesgo geopolítico en los mercados energéticos.
En paralelo, el mercado del gas también ha registrado fuertes subidas, con incrementos cercanos al 50% en Europa tras interrupciones en la producción de gas natural licuado en Qatar, otra de las principales regiones exportadoras.
Impacto potencial en el precio de los carburantes
Aunque los precios del crudo todavía están lejos de los máximos alcanzados tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, el traslado a los carburantes suele ser relativamente rápido. Antes de la crisis, el precio medio en España se situaba en torno a 1,47 euros por litro para la gasolina y 1,42 euros para el diésel, según el boletín petrolero de la Unión Europea.
En las primeras jornadas tras el repunte del petróleo ya se han observado estaciones de servicio con precios por encima de 1,60 euros por litro, lo que puede encarecer en cerca de diez euros el coste de llenar un depósito medio de 55 litros si la tendencia continúa.
Pese a este escenario, el Gobierno ha trasladado un mensaje de calma y recuerda que España cuenta con un suministro energético diversificado, con solo alrededor del 5% del petróleo y el 2% del gas procedente de rutas que atraviesan el estrecho de Ormuz, una de las zonas más sensibles del conflicto.
La evolución del conflicto y la reacción de los mercados en las próximas semanas marcarán si las restricciones logísticas aplicadas por las petroleras se mantienen o si se trata únicamente de una medida puntual ante la volatilidad inicial generada por la crisis geopolítica.