Carmelo Rojas (43 años), hostelero: “Tengo unos gastos fijos de 24.000 euros al mes y mis empleados cobran 1.400 euros por 8 horas de trabajo. Yo no tengo días libres, trabajo para que podamos vivir 4 familias”

Este empresario reclama la subida de costes y reivindica a los negocios que pagan en negro.

Carmelo Rojas, hostelero, durante la entrevista |'Equipo de investigación'
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La hostelería española arrastra, desde la pandemia, uno de sus momentos más críticos lastrada por el fuerte incremento de los costes energéticos y la inflación de los alimentos. Muchos negocios que llevan décadas abiertos se ven obligados a reajustar plantillas, subir precios y reducir márgenes para sobrevivir, en un contexto marcado por la fuerte competencia y las dificultades para mantener la viabilidad. 

Carmelo Rojas, un empresario hostelero con 43 años de experiencia, resume la situación de miles de autónomos en España“En 2021 pagué 691 euros de luz. Un año más tarde, 1.447 euros. Más del doble”, explica en un reportaje para el programa ‘Equipo de investigación’, mientras muestra las facturas. Un gasto que se ha convertido en uno de los principales problemas para el sector.

Sin embargo, no es lo único que ha subido estos últimos años. La cerveza, el vino o el agua se suman a la lista. “Tienes que dar servicio a la gente y, además, sigues con los mismos precios de hace tres o cuatro años porque no puedes tocar nada”, lamenta Carmelo siendo consciente de la elevada inflación que existe.

Cuánto se cobra en la hostelería

El restaurante de Carmelo cuenta con unos gastos fijos de 24.000 euros al mes, y para ajustar cuentas, ha tenido que asumir él mismo las tareas de cocina, evitando así contratar a un cocinero cuya nómina supondría entre 2.000 y 2.200 euros mensuales. A diario sirve entre 30 y 40 menús completos, con primer plato, segundo, postre, café y bebida, cuyo precio apenas ha subido de 10 a 11 euros en los últimos años.

De hecho, para cuadrar los números, ha pasado de tener seis camareros a mantener solo tres, “que cobran 1.400 euros por ocho horas de trabajo”, a lo que se suman 456 euros de Seguridad Social por cada uno de los empleados.

Así, lejos de obtener beneficios, el margen es tan estrecho que apenas da para subsistir. “No tengo vacaciones, no tengo días libres. Vivo para el negocio, para que podamos vivir cuatro familias, y es lo único que saco en claro”, reconoce.

“Aquí no se paga en negro nada”

Sin embargo, a pesar de la difícil situación que afronta Carmelo por la subida de los costes, reclama un mayor control por parte de la administración para acabar con el empleo ilegal. “Aquí no se paga en negro nada. Para eso están las inspecciones y que saquen más inspectores”, apunta el empresario, haciendo hincapié en que “el que esté, que pueda por algo, y el que no, pues que cierre y se vaya a su casa”, concluye.

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