España arrastra una de las tasas de paro juvenil más altas de Europa: supera el 26% entre los menores de 25 años, según datos oficiales del INE. Miles de jóvenes buscan empleo en ciudades saturadas, pero pocos miran al campo como un punto de salida.
En este contexto, historias como la de Jaime, un madrileño de 27 años, llaman la atención. Dejó la gran ciudad para trabajar en una granja con gallinas ecológicas en Irlanda y ahora afirma facturar 1.800 euros semanales vendiendo huevos.
Gallinas libres y huevos ‘premium’
Jaime gestiona 500 gallinas repartidas en dos gallineros: uno con 200 gallinas y otro con 300. Utilizan un sistema rotativo con vallas portátiles que se mueven semanalmente. “Movemos el paddock para que la tierra se regenere y las gallinas arranquen el césped y encuentre los gusanos”, explica en su canal de YouTube.
Las aves comen pienso ecológico certificado, lo que permite vender huevos premium a precios más altos. En uno de los gallineros, los huevos ruedan por una cinta transportadora “que tú puedes mover cuando quieras”. Mientras que el otro usa ponederos con amortiguadores que deslizan los huevos a un receptáculo.

Sin químicos, la desparasitación se hace con vinagre especial en agua que actúa como remedio natural. “Les damos un suplemento de calcio natural cada dos días para que los huevos no tengan problemas con la cáscara”, añade.
No se trata de un hobby, para Jaime es su sueño. “Estas gallinas están libres, pero dependen de ti”, señala. Mientras el sueldo base de un ganadero empleado es de 1.467 euros mensuales, Jaime aumenta esta cifra con mucha dedicación.
La industria del huevo en España
Los huevos son el as en la manga de cualquier cocina española. Tortilla de patatas, revuelto con chorizo, huevos fritos con pimientos son solo algunos de los platillos que se pueden encontrar en cualquier mesa.
Pero detrás hay un debate constante: ¿jaulas o gallinas libres? ¿Ecológicos o convencionales? Lo cierto es que España produce más de 1.100 millones de docenas al año, según el Ministerio de Agricultura, y cada español consume unos 150 huevos anuales.
El sector está en plena revolución. Las nuevas normas europeas del bienestar animal ha obligado a muchas granjas a decir adiós a las jaulas. Ahora apuestan por sistemas ecológicos y camperos como el de Jaime.
Sí, suben los costes, pero también los precios: los huevos ecológicos se venden un 30 o 50% más caros y su demanda crece sin parar. Mientras el paro juvenil asfixia al 26,5% de los jóvenes y el campo pierde población joven, Jaime demuestra que con mucho esfuerzo se puede facturar 1.800 euros a la semana.

