Logo de Huffpost

Tracy: “Pensaba que necesitaba ahorrar una cifra astronómica para jubilarme cómodamente. Ser despedida a los 58 años cambió mi forma de pensar”

Esta trabajadora confiesa que ahorrar desde bien temprano y contribuir mensualmente a un plan de pensiones no es la única forma de tener una jubilación cómoda.

Una mujer a las puertas de la jubilación
Una mujer a las puertas de la jubilación |Envato
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:
whatsapp icon
linkedin icon
telegram icon

Uno de los temas que más preocupa a todos los trabajadores es su jubilación y si, al alcanzar cierta edad, tendrán suficiente dinero ahorrado para retirarse sin pasar penurias y vivir cómodamente. De hecho, cada vez se conocen más testimonios de personas ya jubiladas que han tenido que volver a trabajar porque no tenían suficiente con la pensión para sobrevivir al día a día.

Por esta razón, Tracy Granzyk estaba convencida de que debía de tener una cifra más que considerable ahorrada para poder jubilarse. “Pensaba que necesitaba alcanzar una cifra astronómica para jubilarme cómodamente”, expone, indicando que su referencia era sobre 10 veces su salario a los 67 años. Un objetivo que le ahogaba y que dificultaba mucho su vida diaria. Hasta que la despidieron y cambió su mentalidad.

Ser despedida por primera vez a los 58 años me obligó a analizar detenidamente qué significaba para mí jubilarme cómodamente. No se trata de un número, y la regla de “10 veces mi salario” me había impedido avanzar durante demasiado tiempo. Estaba actuando bajo una premisa errónea”, confiesa en un artículo escrito para ‘Business Insider’.

Cuando la despidieron, Tracy había acumulado más de la mitad de los derechos del plan ESOP de su empresa, que so unos planes de propiedad de acciones para empleados. “Me había convencido a mí misma de que, si aguantaba dos años más, podría alejarme del mundo laboral tradicional y dedicarme a tiempo completo a los proyectos que me apasionaban”, agrega sobre los mismos.

“Nunca tuve la intención de jubilarme en el sentido tradicional”

Tracy explica que, por naturaleza, siente que estamos programados para tomar siempre la ruta más segura. Un instinto que le hizo no atreverse nunca a dejar un trabajo a tiempo completo que realmente no encajaba con ella: “Me decía a mí misma que estaba siendo responsable al no lanzarme de lleno al trabajo creativo hasta haber establecido una base financiera que me diera tranquilidad. Pero cuando el trabajo desapareció, también lo hizo la excusa de que estaba esperando el momento perfecto para comenzar mi vida”.

Así pues, se recordó a sí misma que, en el fondo, siempre se había visto como una persona emprendedora y que contaba con proyectos paralelos ya en marcha. “Nunca tuve la intención de jubilarme en el sentido tradicional. Ganarme la vida escribiendo siempre ha sido parte de mi plan a largo plazo”, relata al citado medio.

“Jubilarse cómodamente tiene mucho menos que ver con alcanzar una cifra mágica que con controlar el flujo de caja”

Tras su despido, Tracy descubrió que no tenía por qué llegar a una cifra altísima de ahorros, sino que podía optar por reducir sus gastos. “Lo que he aprendido desde que me despidieron es que jubilarse cómodamente tiene mucho menos que ver con alcanzar una cifra mágica que con controlar el flujo de caja”.

Así pues, aprendió que las necesidades pueden variar según el estilo de la vivienda, la vivienda o el estado de salud. Por ello, lo primero es definir cuánto nos costará realmente nuestra vida y controlar las finanzas personales es lo que incida cuál es la cifra que debemos ahorrar en cada caso.

“Al adquirir estos conocimientos, pude cambiar mi enfoque. En lugar de preocuparme por un objetivo de ahorro futuro, empecé a examinar lo que necesito cada mes para vivir bien. Si bien los ingresos tradicionales son importantes, también lo es comprender qué otras fuentes de ingresos, como la Seguridad Social, las cuentas IRA o 401(k) existentes, los ingresos por alquileres y los trabajos secundarios, pueden contribuir”, detalla.

Asimismo, confiesa que tuvo que ser “realista” con sus hábitos de gasto y desarrollar un plan para abordar su necesidad a corto plazo de reemplazar un sueldo regular. “Además de las cuentas de ahorro, encontré opciones para aquellos que desean retirar fondos de jubilación antes de los 59 años y medio”, explica, descubriendo que en algunos productos podía realizar una retirada anticipada y regular cada mes con algunas restricciones.

Asimismo, en el caso de Estados Unidos, explicó que si se tiene más de 55 años, también se puede tener derecho a retirar fondos 401(k) de la empresa en la que se fue despedido, de la que nos marchamos para ocupar un nuevo puesto o de la que nos jubilamos, sin penalización alguna. Aunque recomienda consultar siempre a un asesor fiscal o financiero.

“Nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde, para elaborar un plan de negocio para la jubilación”

Tracy, con su caso personal, quiso exponer que ahorrar desde temprano y contribuir regularmente para la jubilación es solo una forma de poder asegurar la jubilación que necesitamos, y no la única opción. “Esas reglas pueden resultar intimidantes para quienes no pudieron empezar a ahorrar al principio de su carrera profesional”, añade.

Así, asegura que “cualquier cantidad que ahorres hoy, por pequeña que sea, merece la pena sacrificar un café en Starbucks o una salida nocturna”, concluyendo que “nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde, para elaborar un plan de negocio para la jubilación” y que siempre hay que atender las necesidades y peculiaridades de cada caso.