Pagar un café acercando el móvil al datáfono o hacer un bizum para dividir la cuenta son prácticas cada vez más habituales en nuestro día a día. En pocos años, la tarjeta y los pagos digitales han ido desplazando las monedas y billetes en España, cambiando la forma en la que compramos y vendemos casi sin darnos cuenta.
Sin embargo, detrás de esta comodidad tecnológica, muchos pequeños negocios se ven obligados a lidiar con comisiones y costes que, para algunos, suponen la diferencia entre ganar y perder dinero en cada venta.
Adiós al pago con tarjeta
Mar, propietaria de un bar en Galicia, ha decidido poner fin a esta práctica de pagar con tarjeta en su establecimiento y volver al dinero en efectivo ante el impacto que las comisiones bancarias tienen sobre la rentabilidad de cada consumición.
La hostelera describe la realidad de su sector sobre este cambio de hábito, acelerado tras la pandemia, que ha transformado la relación entre clientes y pequeños comercios, ya que un café de 1,30 euros puede suponer un margen para el hostelero de apenas unos céntimos una vez descontados el IVA, los impuestos, los suministros y el coste de la materia prima. “No me parece lógico que, de ese 1,30 euros del café, todavía le tengamos que seguir pagando comisiones al banco”, se queja.
Además, si se suman las comisiones bancarias por el uso del datáfono, la rentabilidad es nula. “Después de pagar a Hacienda, las facturas y todos los costes asociados al negocio, todavía tengo que ceder parte de mi beneficio a una entidad financiera por el simple hecho de cobrar mi trabajo”, denuncia.
Los bares y restaurantes no están obligados a aceptar pagos con tarjeta
España es uno de los países europeos donde más ha caído el uso del efectivo en los últimos años. Entre 2016 y 2022, solo Chipre superó el ritmo de reducción registrado por el mercado español, según los últimos informes del Banco de España y del Banco Central Europeo. En la actualidad, más de dos tercios de la población utiliza medios electrónicos para sus compras diarias, y en 2022 el importe total pagado con tarjeta superó por primera vez al registrado en efectivo.
Sin embargo, la aceptación de pagos con tarjeta en España no es obligatoria para bares y restaurantes, pero en la práctica se ha convertido en una exigencia tácita. Más del 80% de los consumidores paga habitualmente con tarjeta o por medios digitales y, ante la falta de efectivo, la ausencia de esta opción puede implicar la pérdida del cliente. Así, la normativa solo exige que los locales que no admiten tarjetas lo comuniquen de forma visible.
En este sentido, la hostelería es un sector especialmente sensible al impacto de las comisiones. Muchos profesionales advierten que operaciones que deberían ser rentables acaban resultando simbólicas o, incluso, deficitarias. Y, en este contexto, la decisión de Mar no ha generado conflicto entre su clientela habitual, asegurando que “mis clientes lo aceptan perfectamente. Y si llega alguien y me dice: “No tengo dinero”, no pasa nada, ya volverá”, concluye.

