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Elon Musk (57 años) habla claro sobre llenar la España vaciada de placas solares: “la central eléctrica de Europa”

Musk planteó en el Foro Económico Mundial de Davos una idea que volvió a situar a España en el centro del debate energético europeo.

Elon Musk en el foro de Davos
El empresario y fundador de la empresa aeroespacial Space X, Elon Musk |EFE
Francisco Miralles
Fecha de actualización:
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Elon Musk volvió a ejercer de agitador tecnológico desde Davos, esta vez con una propuesta que toca una fibra especialmente sensible en España y es, la de convertir la llamada España vaciada en un inmenso “huerto solar” para abastecer de electricidad a buena parte de Europa. En una entrevista con Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, el empresario sostuvo que “zonas relativamente despobladas” de España y Sicilia podrían generar “toda la energía eléctrica que Europa necesita”.

La frase, pronunciada en el escaparate global del Foro Económico Mundial, mezcla una idea técnicamente plausible en lo físico (Europa tiene sol de sobra) con una realidad mucho más compleja en lo económico, regulatorio y social. Porque levantar miles de hectáreas de fotovoltaica no es solo una cuestión de paneles, ya que implica red eléctrica, almacenamiento, permisos, inversión, aceptación local y, sobre todo, un modelo de desarrollo para el territorio.

Musk puso números a su tesis con una imagen fácil de retener: “un cuadrado de 160 kilómetros por 160 kilómetros de solar bastaría para abastecer a Estados Unidos, y lo mismo es cierto” para Europa si se aprovechan áreas poco pobladas del sur, citando expresamente España y Sicilia.

No es casual que elija España. El país ya es uno de los grandes actores de la fotovoltaica y, según datos del operador del sistema, la solar fotovoltaica alcanzó 32.043 MW y pasó a ser la tecnología con más potencia instalada por delante de la eólica. En términos de tendencia, el despliegue ha sido muy intenso en los últimos años y la mayor parte de los grandes proyectos se concentran en áreas rurales.

La oportunidad económica existe, pero el cuello de botella es la infraestructura

El argumento “España puede ser la central eléctrica de Europa” tropieza con un elemento menos vistoso que un campo de placas, que es la capacidad de evacuar esa electricidad hacia los grandes polos industriales europeos.

Hoy, España está infra-conectada con el resto del continente respecto al objetivo comunitario. Bruselas fija un nivel de interconexión de al menos el 15% para 2030. En esa dirección se enmarca el gran proyecto del Golfo de Vizcaya (Bay of Biscay), que elevará la capacidad de intercambio con Francia de 2.800 MW a 5.000 MW y que, según el BEI, debería estar operativo en 2028.

En otras palabras, que incluso si España multiplicara su potencia solar a gran escala, la “Europa eléctrica” de Musk depende de autopistas energéticas todavía en construcción. Sin esa red, el riesgo es conocido: más vertidos de energía (electricidad renovable que no puede inyectarse), precios hundidos en horas solares y tensión política por los costes de refuerzo del sistema.

A esa ecuación se suma el almacenamiento. Musk, que es protagonista directo en baterías a través de Tesla, suele presentar la tecnología como una cuestión de escala y coste. Pero convertir la fotovoltaica en suministro firme exige inversiones masivas en baterías, bombeo u otras soluciones, además de servicios de estabilidad de red en un sistema con cada vez menos generación síncrona.