Las rebajas de enero ya han dado su pistoletazo de salida. Desde primera hora de la mañana del miércoles 7, las calles del centro de la mayoría de las ciudades del país se han llenado de gente cargando bolsas y buscando las mejores ofertas sin importar el frío. Ni las bajas temperaturas han frenado las ganas de estrenar el año con alguna ganga.
Y es que, el 2026 comienza con una fecha marcada en el calendario de muchos: el arranque oficial de las rebajas de invierno.
Es ese momento del año en el que las grandes firmas, pero también los pequeños comercios, bajan sus precios y llenan los escaparates de carteles rojos y descuentos de todo tipo.
La campaña se extenderá durante los próximos dos meses y promete dar un respiro a las ventas. Muchos negocios, de hecho, se adelantaron unos días para aprovechar el tirón y atrapar a los compradores más impacientes.
“Yo ya he comprado on-line, que me estaba esperando y me he gastado casi 100 euros”, confesaba una mujer ante las cámaras de Telemadrid.
Este, no será el único dinero que gaste, ya que tiene previsto que quizás “como mucho, gastaré 100 euros más”.
¿Cuesta de enero?
Aunque los descuentos se han convertido en algo casi permanente durante todo el año, con promociones, días sin IVA o ventas privadas, las rebajas de invierno siguen teniendo un peso especial en el calendario comercial.
Son ese momento en el que el consumidor vuelve a las tiendas con ganas de aprovechar los precios más bajos, y para muchos comercios, una auténtica inyección económica tras la campaña de Navidad.
Según las previsiones del sector textil, las ventas podrían crecer un 4% respecto al año pasado, una cifra que devuelve cierto optimismo al comercio minorista.
Eso sí, habrá quienes ajusten su bolsillo a todo tipo de descuentos. Mientras algunos se gastarán cientos de euros, otros prefieren gastarse “como mucho, unos 60 o 70 euros”, tal y como afirma otra mujer ante los micrófonos del informativo.
Ya sea en corta o larga medida, se espera que el presupuesto medio de los consumidores suba en una proporción similar a las previsiones del sector textil, lo que deja claro que, a pesar de la famosa “cuesta de enero”, los españoles siguen reservando parte de su bolsillo para darse algún capricho.“